Juan Sergio Redondo, líder de Vox, necesita su minuto de gloria. Su minuto o sus casi 60. Todo le viene bien ante el surtido de payasadas que es capaz de ofrecer. Ayer dedicó prácticamente una hora a hacer el payaso, de los malos, pero en definitiva el payaso. Para eso también hay que tener arte. Dedicar casi una hora a hablar de toros es digno de pasar a la hemeroteca de logros políticos que solo es capaz de alcanzar una formación encerrada en tantos complejos como quiebras sociales pretende conseguir. A Redondo, entregado a maldecir contra los que tilda de promarroquíes, determinados periodistas, medios de comunicación o culturas que no reconoce como españolas..., le faltaban los toros. Y los utilizó para generar enfrentamiento, de hecho ya no se salvan ni los militares. Son tantas las obsesiones de este líder desnortado que mamó de partidos como Los Verdes, que ya cuestiona a los animalistas y sería capaz de partirse la camisa por ver correr chorros de sangre de media docena de toros en las Murallas Reales, para su honra, la de la España que él dice defender y sus ancestros que gustaban del toreo.
Son tantas las payasadas del aspirante a ser alcalde que no sé cómo nadie le hace ver el ridículo que enarbola como bandera cada vez que comparece. Ahora lo hace solo, para que no le quite el protagonismo su mano derecha por eso de que al final parecía que su liderazgo lo verbalizaba quien no ostentaba el número 1. Tarde, pero se ha dado cuenta.
El culebrón de los toros se ha convertido en un motivo para que algunos se hayan querido apropiar de lo español, cuando en el fondo no ha escondido más que a un promotor avispado que pretendió montar una corrida sin saber siquiera la tierra que estaba pisando, qué terrenos solicitar y qué documentación aportar. Algo que, por cierto, todavía no ha sido capaz de hacer. Un promotor que crea empresas como setas y al que ahora Vox convierte en víctima, reprochando a la Ciudad que no le hiciera, básicamente, una ruta turística por Ceuta para hacerle ver los mejores lugares donde montar negocio. Hombre, esto tiene un nombre y bien feo. Pero a Vox le da igual. Es capaz de ponerse de lado de una iniciativa que no tenía fundamento con tal de hacerle la ola a un empresario que se estará frotando las manos por la cobertura gratuito del necio Redondo.
El único que demuestra tener mala fe en todo esto es el partido que solo busca generar broncas, crispación y enfrentamientos, convirtiendo la mentira en un arte.







Ya le gustaría a este mediocre ser un payaso
No es facil ser payaso, están en camino de extinción, hacen o hacían felices a niños y msyores, por lo tanto no hay comparación, un respeto a los payasos.
Esta como las múltiples “actuaciones” de este grupo que con demasiada frecuencia aparece en los medios a nivel nacional por sus faltas de respeto a la institución que pertenece, no debemos de olvidar que fue votado por miles de ceutíes y esto quizás demuestra lo enferma que esta nuestra sociedad.