Nada cambia. Pasa el tiempo, pero no se busca solución. Creo que la clave está en que a nadie le importa lo que suceda con un muerto que además es de otro país y que viene marcado por los discursos radicales que proliferan sin control, sin medida. Así estamos, y eso que nosotros somos los humanos.
Todo vale, se escriben auténticas barbaridades sobre fallecidos y desaparecidos. Se ha perdido el respeto y tampoco existe crítica y veto social para dejar claro que hay líneas rojas que no pueden ser superadas. Pero desgraciadamente se superan, y de qué manera.
MDyC llevó hasta en dos ocasiones al Pleno de la Asamblea la falta de neveras suficientes para conservar un tiempo prudencial los cadáveres de quienes terminan muriendo en nuestras aguas o en la valla.
Antes de hacerlo la formación, ya se habían publicado denuncias sobre una situación tan extrema como impropia para la frontera sur.
El panorama migratorio en Ceuta es tan peculiar que podemos pasar de jornadas tranquilas a un estado que nos desborde a todos, con gente a riesgo de ahogarse en el mar y recuperación de cuerpos sin que parezca que exista un final.
A pesar de ello, seguimos al límite, con depósitos justos, lo que conduce a situaciones como la que ahora se registra, con 4 cuerpos sin enterrar y el temor a que puedan producirse más tragedias.
Al otro lado de la frontera hay dos familias que piden la repatriación de los cuerpos de sus hijos, todavía no se ha hecho, la burocracia manda hasta provocar estos perjuicios. Nada cambia en este particular día de la marmota porque a nadie le interesa que lo haga.






