Pasaje Mina
Patio. sSituado en el Pasaje Mina.“Había otras tantas casas que formaban un patio, al que se accedía por una escalera. En una de ellas vivíó la cuñada de Pepe Guerra, dueño de la tienda en calle Cervantes “La Dalia”, que por aquel entonces se encontraba preso. Sólo un salón, una cocina y un dormitorio, después lo tiraron y abrieron el Cine-terraza de verano.
Cerca había una tienda- bar llamado “de la viuda”, (Vda. de Sánchez Rubio), con la especialidad de atún encebollado, que anteriormente fue de Mata. También la tienda de Lola y el Cine de verano. Otra tienda, la de Pedro y Manolita, que era hermana de Celedonio, el de los dientes de oro. (galindo). En este mismo lugar se encontraban los water comunitarios de las viviendas de enfrente, así como los lavaderos.
“Celedonio, dueño a la vez del “Bar Casi”. Pedro, antiguo guardia civil que trabajaba en la Delegación de Hacienda. En este patio vivió, alguien muy conocido por muchos caballas; el que vendía los “burgaillos” en el Paseo de las Palmeras, allí mismo los cocía. Rodeando la terraza, había otro patio que tenía una escalera con una “corrala” muy larga.” (nostálgico).
“Caballita” tenía allí a su amiga Mamen Cañada, a la que recogía cada día para ir al Instituto.
“Mi hermano pequeño, jugaba mucho en este patio con un amigo que se llamaba Nico, creo que su padre era panadero y tenía muchos hermanos. Los dos solían hacer muchas travesuras, entre ellas hicieron un pequeño agujero en la tapia que daba al cine de verano desde donde se podía ver la pantalla y por lo tanto las películas, cobrándoles a los chiquillos y a los más mayores películas no apta para menores, haciéndose un buen dinerillo. En una ocasión, comentó en casa que tenía un tesoro escondido; cuando la madre le hizo hablar, resultó que eran sus joyas que estaban dentro de un pequeño saco de tela y que el niño había cogido y enterrado. Hasta que no lo recupero, a la madre le iba a dar un soponcio. En ocasiones, la Tata, nos subía en el tejadillo de un retrete comunitario, desde donde veíamos el cine. Muy cerca estaba la tienda de comestibles de Gloria. (M.R.)
En este patio vivió Valeriano Hoyos Sánchez, de Tarifa (Cádiz),dependiente de Casa Gonzalez, casado con María África Moreno Martín, de Ayllón (Segovia)que tuvieron cuatro hijos: María José, Nieves, Valeriano e Inmaculada. Nieves, que trabajó en Casa Ros, posee junto con su esposo una tienda de marquetería, justamente donde se encontraba el patio Calatayud, también conocido como patio Catalana, por la tintorería que allí había. Otros informantes hablan de una tienda de comestibles, Gloria, que era muy dada a las brujerías.
Entrando al patio a la derecha, y en alto, había como un pequeño púlpito, donde vivía Pepa “la colorá” a continuación, estaba el pasillo. La familia Hoyos, mencionada anteriormente, trabajaban en el periódico El Faro de Ceuta, con sus hijos Curro y Lorenzo (Joaquin Marañes)
En la foto de la derecha se aprecia la Carpintería de Lorenzo. Ya en el patio, vivía “el conejo”, pintor de brocha gorda, y los hermanos Pepe el Dientes, el Tero y el Vicente, el que pregonaba los burgaillos en los bajos del Mercado Central y Paseo de las Palmeras.
El tejado que se ve al fondo, era la casa de Matas, tienda de frutas y comestibles, tienda que vendió después a un cuñado de a Federico, primo o cuñado de Campos, dueño de la Perfumería Roma, siendo su mejer quien atendía la tienda y el repartía la lejía en un triciclo.
Calle Sargento Mena
Patio. Se supone la existencia de un patio en esta calle, muy cerca de donde estaba el Colegio o “Academia del Valle”.
Recuerda mi informadora que desde su casa en la antigua calle General Yague, podía escuchar el ajetreo de esta academia. “Tanto la tabla de multiplicar, del 2,3,4,5,6,7,8,9, y 10 que me aprendí de memoria sólo escuchándola, como los “reglazos” que el maestro pegaba bien en las palmas de las manos o en cualquier otro lugar.
“Algunos de mi pandilla, iban a esta academia para prepararse las asignaturas que les habían dejando para septiembre. Al lado había un portón al que llamábamos el “sindicato de los parados” por la cantidad de horas que estábamos allí esperando. Se oía completamente todo desde mi casa.
Había una mujer que cantaba de maravilla por Marifé de Triana y las reinas de la copla. Daba gusto oírla.... recuerdo que cantaba con tanto sentimiento que a veces me hacía llorar. Vivía allí una viuda joven, con dos hijos, uno se llamaba Dioni y el otro no me acuerdo bien, quizás Rafael, no estoy segura, pero se escuchaba a la madre siempre protestando por las travesuras de los niños. En cierta ocasión, escuché lamentos; alguien estaba sufriendo fuertes dolores y mi madre me dijo que una mujer se estaba muriendo” (Relatado por M.R.)
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