Es el lugar que no falta en la agenda de espacios que mostrar a quienes, como turistas o familiares, visitan Ceuta. Es la auténtica joya de nuestra ciudad, un legado con historia del que sentirnos orgullosos. El Parque Marítimo del Mediterráneo cumple 30 años y lo hace de la mejor de las maneras, siendo fiel testigo de un proyecto que no solo se ha mantenido en el tiempo, sino que ha ido a más.
El Parque es un legado artístico, pero también histórico. Es marca de esta tierra, ejemplo de que los buenos proyectos tienen un éxito capaz de perdurar con el paso de los años.
El Parque lleva la firma de César Manrique, es el resultado de su arte, de su manera de pensar e idear proyectos engarzados en el día a día, pero, a su vez, preñados de una riqueza natural y paisajística sin igual.
Los distintos responsables que han pasado por el Parque y los que ahora lo gestionan de forma brillante no dudan en reconocer esa obra de arte que supone este pequeño rincón de Ceuta que se ha convertido en un referente.
Hay que seguir trabajando por no solo cuidarlo, sino también potenciarlo. Sacarle el mayor rendimiento posible para lograr enriquecerlo aún más.
De eso se trata, de convertir lo que ya es la joya de Ceuta en algo más, apostando por ideas innovadoras, por un mayor desarrollo, siempre bajo el resto de lo que fue este proyecto inicial. Dice el consejero responsable del área, Nicola Cecchi, que Ceuta cuenta con “un paraíso urbano único que impulsa la calidad de vida y la proyección exterior”. Es, sin duda, la mejor definición de lo que es este espacio querido por los ceutíes, que supone el orgullo para una tierra que tiene mucho bueno que enseñar.






