La reciente noticia sobre la encomienda a Tragsa y Tragsatec para gestionar las colonias felinas y reforzar los servicios de jardinería en Ceuta plantea una cuestión de fondo que no puede seguir ignorándose: ¿qué papel juegan los órganos de participación ciudadana cuando las decisiones se toman sin contar con ellos?
La gestión de colonias felinas no es un asunto menor. Afecta al bienestar animal, a la convivencia vecinal, a la salud pública y al equilibrio ecológico urbano. Del mismo modo, el mantenimiento de zonas verdes tiene implicaciones ambientales, sociales y económicas. Son temas que, por su complejidad y sensibilidad, deberían debatirse en los espacios creados precisamente para ello.
Sin embargo, la realidad es otra:
-El Consejo Sectorial de Medio Ambiente no se reúne desde 2019, a pesar de que su reglamento establece una periodicidad mínima de dos convocatorias anuales.
-El Consejo Sectorial de Protección Animal, aprobado por el Consejo de Gobierno en línea con propuestas de Daubma y con el objetivo de fortalecer la coordinación y participación en esta materia, ni siquiera ha sido constituido. No se conocen sus miembros, ni su reglamento, ni su calendario de trabajo.
Desde la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales se ha reiterado públicamente su compromiso con la protección del entorno urbano y natural, así como con la defensa ética de los animales asilvestrados y la biodiversidad. Sin embargo, ese compromiso no se traduce en hechos concretos. La ciudadanía organizada sigue esperando que se activen los mecanismos de participación que la propia administración ha anunciado y aprobado.
Ante esta inacción, cabe preguntarse: ¿para qué sirven estos Consejos? ¿Son herramientas reales de participación o simples decorados institucionales?
La contratación de servicios esenciales mediante encomiendas a medios propios como Tragsa puede estar legalmente justificada. Pero la legalidad no exime de la obligación política y ética de escuchar a la ciudadanía, especialmente cuando existen órganos creados para canalizar esa participación.
Desde Daubma exigimos transparencia, participación y respeto institucional. No se puede hablar de cogobernanza, sostenibilidad o bienestar animal mientras se ignoran sistemáticamente los canales de diálogo y consulta.
La participación no puede seguir siendo una promesa vacía. Es hora de activarla.






