Con pancartas en sus manos, con el silbato en los labios y con ganas de que el máximo responsable del Ministerio de Interior pudiera escucharlas. Marea Caballa, el movimiento que ha nacido para protestar por el daño que el bloqueo en la frontera hace al empleo en Ceuta, se ha quedado con las ganas de que el ministro en funciones, Fernando Grande-Marlaska, les escuchara. Ni un gesto, ni un movimiento, ni tan siquiera un guiño. Se han tenido que volver con las pancartas a sus casas pero con ganas y más fuerzas de, este viernes, plantarse en la plaza de los Reyes a golpe de cacerola.
‘Nuestro futuro está en juego’, ‘Necesitamos hablar con usted’: eran algunos de los mensajes apuntados en cartulinas de colores que portaban los integrantes de este movimiento en la Gran Vía, a la espera de abordar a un ministro en funciones que no ha querido verlos. Ya la Policía Nacional les impidió cualquier acercamiento, así que solo han trascendido los pitidos y algún que otro mensaje a gritos.
‘Marea Caballa’ busca luchar contra el paro y alza la voz contra la situación que se vive en la frontera del Tarajal. Muchas entidades, empresarios, asociaciones, profesionales de sectores varios se han sumado a su anunciada cacerolada que se desarrollará el viernes a las 12.00 horas frente a la Delegación del Gobierno.
Este movimiento ha surgido de la inquietud de estudiantes que quieren un futuro en Ceuta y que están viendo cómo hay una pérdida gradual de puestos de trabajo. Pero su queja ha sido al final un motivo elegido también por todos los que quieren alzar su voz contra el bloqueo de la frontera, que está llevando a la pérdida de trabajos porque no hay movimiento de mercancía y porque se está prohibiendo la entrada a marroquíes que vienen a Ceuta a gastar dinero.
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