Categorías: Tribunales y justicia

Palos de ciego en inmigración

Sonó la flauta por casualidad. O al menos eso es lo que debieron de pensar en el CETI cuando, aprovechando la masiva detención de bengalíes en Melilla se acordaron de que había dos en Ceuta, procediendo a su arresto y traslado a un CIE peninsular.

Ocurría esta semana, y con el arresto de la pareja terminó la estancia que habían comenzado el pasado junio en el CETI. Un campamento que atraviesa un periodo convulso, marcado por la incertidumbre de quienes allí residen porque no saben cuándo les va a tocar a ellos.
En esta ocasión los dos inmigrantes procedentes de Bangladesh no tuvieron el apoyo que alcanzaron sus compatriotas, hace tres años, cuando su protestas movieron a oenegés de Madrid y consiguieron, tras dormir en el monte, regularizar su situación en la península.
Los ‘bangla’ se convirtieron en héroes pero su historia no ha vuelto a repetirse. Y es así como se escribió el punto y final al periplo migratorio de los dos bangladesíes que serán expulsados junto al medio centenar de compatriotas detenidos en el CETI de Melilla a pesar de llevar cinco años de residencia.
Las protestas de las organizaciones no gubernamentales (ONGs) locales y nacionales no han servido de mucho. Prodein subrayaba esta semana que “el Gobierno estaría cometiendo uno de los actos más inmorales, en el ámbito de la inmigración, desde los asesinatos en la valla del 2005”, donde murieron doce inmigrantes al intentar saltar la alambrada que separa Marruecos de Ceuta. Los detenidos en Melilla llevaban casi cinco años en el campamento, habían demandado repetidas veces sus papeles y su traslado a la península, habían recogido en su apoyo miles de firmas y el compromiso verbal de todas las fuerzas políticas melillenses para garantizar su futuro. De nada ha servido. La política migratoria del Gobierno es tan variable que permite la salida y posterior regularización de unos mientras condena la de otros, a pesar de proceder de los mismos países. La masiva detención orquestada en Melilla ha provocado el traslado de los dos únicos bengalíes que había en el Jaral. Presumiblemente el Gobierno intentará amortizar los traslados uniendo ambos, sin especificar una normativa concreta que sirva para regir, con un único criterio, todas las acciones migratorias.

Los subsaharianos, ante el juez el lunes

La treintena de subsaharianos que fue detenida el pasado viernes justo después de ser puestos en libertad por el juez será puesta a disposición judicial el próximo lunes. Sobre ellos ya pesa una falta de desobediencia por la que serán enjuiciados, y ahora se suma otra similar, por la sentada que tuvo lugar el mismos viernes en la plaza de los Reyes. La acumulación de antecedentes puede afectar directamente a sus expedientes y, en el caso de acumular delitos más graves a sus espaldas, podría producirse el ingreso en prisión.

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