La fiesta continúa en la Ermita de San Antonio de Ceuta, tras una mañana de peregrinación, misas y procesión. Con la llegada del mediodía fue el turno del almuerzo, ya que había que reponer pilas para continuar con la tarde. Ambiente festivo gracias a las rumbas, bachatas y sevillanas del grupo Raya Real. Los caballas se han atrevido con estos ritmos, han bailado de ilusión tras dos años sin estas fiestas.
Con un ambigú en las inmediaciones del edificio religioso, los ceutíes han guardado una fila hasta que llegara su turno para así pedir algo de comer. Sobre todo, beber, puesto que el mercurio ha marcado los 25 grados a las 15.00 horas. Para sofocar un poco este calor, se ha colocado toldos. No ocupó todo el recinto, por lo que algunos se han tenido que conformar con un sombrero en sus cabezas. De todos modos, esto no sirvió de impedimento para seguir con la jornada festiva.
El plato estrella ha sido la paella, de la que se han hecho más de cuatro ollas e incluso se han replanteado si hacer alguna más. “Con tanta cantidad de arroz, hicimos el sofrito ayer y lo mantuvimos en los congeladores”, comenta Ana Batista, quien ha sido una de las cocineras. Al mismo tiempo, añade que este se ha compuesto de “mucho pimiento rojo y verde, cebolla, ajo y tomate. Los ingredientes del marisco lo hemos echado hace unas horas, además del fumet, Avecren y la sal”.
Después de horas y horas cocinando, el alegato final lo han dado sus comensales. Ellos no han puesto pegas ninguna, sino todo lo contrario. A la vista queda que alguno ha repetido por segunda vez. “Sabrosa, muy buena, le doy un 9”, sentencia Gema Bel.
Paella, montaditos, tortillitas de camarones acompañados de una cerveza, tinto de verano, coca cola o agua. Cada uno se lo ha organizado como ha querido. Incluso, hay quienes se han montado su propio ambigú portátil, trayendo la mesa y sillas. “Nosotros nos hemos traído pan, un poco de atún, chacina y rebujito”, explica Maite Méndez junto a sus amigos y familiares, con los que regresó hace unos días del Rocío. Un doblete de fiestas, que les supo a poco, puesto que ya tienen puesta la mirada en la Virgen del Carmen y la feria.
La felicidad se ha delatado en la cara, nada le ha frenado a los caballas, incluso a los nuevos que se han adentrado en esta festividad. Tras dos años de ausencia a causa de la Covid-19, parece que la romería ha vuelto con todo su esplendor.
Fiesta y devoción, mucha marcha al ritmo de Raya Real. Este mediodía y tarde ha estado acompañado por este grupo sevillano. Ritmos envolventes, rumbas, bachatas o sevillanas para poner así el broche de oro a la Romería de San Antonio de 2022, que ya mira a la del próximo año.
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