Los centauros eran conocidos por ser una raza de agitadores. Pero Quirón no era como el resto. Era distinto a todos los demás. Su nombre, «el que es bueno con las manos» sitúa a nuestro centauro en la esfera sanadora y del cuidado. Para su desgracia, recibió la letal herida de un venablo, pero como Quirón era inmortal no podía morir, así que se vio obligado a vivir por siempre con ese dolor. Finalmente, Quirón se encontró con Prometeo, que también sufría como él pues había sido condenado al castigo eterno por los dioses. Quirón se ofreció voluntario para entregar su vida a cambio de la de Prometeo, liberándolo así de aquel tormento perpetuo. Generosamente cede su inmortalidad a cambio de que el dolor lo abandone. Este acto de renuncia y entrega es premiado por los dioses convirtiéndolo en una constelación de estrellas, la de Sagitario, cuya belleza se puede observar en el cielo desde cualquier parte. Quirón representa la renuncia al dolor, pero también simboliza el poder de la transformación y la aceptación de un nuevo ciclo como una oportunidad.
En la mitología griega, todos quieren ser héroes, excepto el centauro Quirón, que siempre prefirió ser útil. Se nos cuenta que fue maestro de héroes como Aquiles, Asclepio, Hércules o Jasón. Quirón no destacaba por la fuerza bruta ni por el ruido, sino por algo mucho más raro: la sabiduría tranquila. Siempre fue benevolente y a lo largo del proceso de aprendizaje de sus míticos discípulos nunca buscó el reconocimiento. Su grandeza consistía en saber acompañar, saber escuchar, saber guiar, y luego dar un paso atrás para que sus pupilos crecieran.
Nuestro compañero Paco Lobato se nos ha jubilado. Iubilare es un término latino. Procede de una raíz relacionada con silbidos, ruidos y gritos, un sistema de comunicación entre campesinos y de estos con las bestias. Con el tiempo pasará a significar lanzar gritos de alegría. Eso es lo que se espera, al menos imaginamos, de quienes concluyen sus años de servicio y trabajo.
En el caso de la vida profesional de Paco, nadie duda de dos cosas: de la generosidad con la que ha desarrollado su labor y de la discreción con la que ha cubierto sus logros, que han acabado siendo los nuestros, los de todos los docentes de Ceuta. Paco ha tenido la paciencia de quien entiende que cada persona avanza a su ritmo, ha compartido con humildad, enseñando desde la calma, desde la cercanía, desde la bondad.
Quirón entregó su inmortalidad y se retiró. Pero ese retiro no fue un final, sino una transformación. Dejó de ser maestro de héroes para convertirse en la constelación de Sagitario. Es decir, sigue iluminando, pero desde otro lugar. Y eso, precisamente, es la jubilación. No es un cierre, es un cambio de posición. Cuando se marchan los mejores nos dejan el rastro de pequeñas constelaciones que nos ayudan a orientarnos.
Querido Paco Lobato, seguirás siendo una referencia para los que trabajaron a tu lado, para los que tuvimos la enorme suerte de convivir contigo, para tus amigos, para tu familia y seguirás brillando convertido en acompañante, en memoria y sostén. No celebramos solo que te jubiles, sino que damos saltos de alegría porque empiezas otra forma de estar en el mundo, con la calma y la libertad que te has ganado. Gracias por tanto, querido Quirón.






