El conflicto laboral en torno a los despidos de trabajadores de SAMU añade una nueva denuncia ante Inspección de Trabajo en Ceuta.
Hamza Mohamed, de 24 años, ha decidido tomar medidas legales después de haber sido despedido mientras se encontraba de baja, una situación similar a la denunciada anteriormente por Sufian El Harime, quien también puso su caso en conocimiento de la Inspección de Trabajo tras ser despedido durante una baja psicológica.
Mohamed ha presentado también su denuncia ante la Inspección de Trabajo y, tras acudir a UGT y CCOO, sindicatos que han mostrado su apoyo, ha decidido continuar el procedimiento junto a Sufian y otra trabajadora afectada mediante un abogado particular.
Los trabajadores han optado así por continuar conjuntamente por la vía legal para tratar de esclarecer las circunstancias de unos despidos que consideran injustificados.
“Nosotros solo queremos que quede claro por qué nos han hecho esto en esta situación”, dice refiriendo a la crisis derivada de la invasión en Ceuta.
“Y que son muchos años los que llevamos yo, Sufian y la compañera como para que nos despidan enterándonos por una notificación del banco”, explica Hamza.
El trabajador considera especialmente difícil comprender la decisión empresarial teniendo en cuenta la situación que atraviesa Ceuta debido a la presión migratoria y la llegada masiva de menores.
En la manifestación complementaria de hechos presentada por los trabajadores se señala que las causas alegadas por la empresa en las cartas de despido, basadas en motivos económicos, organizativos, técnicos y/o productivos, “no se corresponden con la realidad de los hechos”.
Según exponen, antes incluso de que comenzaran sus respectivas situaciones de baja, la empresa ya había registrado un incremento del número de menores atendidos en los distintos centros de Ceuta.
Añaden que, pocos días después de los despidos, se produjo una llegada masiva de menores a la ciudad y que la entidad continuó realizando contrataciones y habilitando nuevos centros.
Los trabajadores consideran que estas circunstancias ponen en duda las razones alegadas para justificar sus despidos.
Asimismo, aseguran que continúan incorporándose trabajadores sin experiencia o sin la formación que, a su juicio, sería necesaria.
Para Hamza, de 24 años, la pérdida de su empleo supone mucho más que una situación laboral. Asegura que se encontraba trabajando para alcanzar su independencia y construir una estabilidad económica.
“24 años supone un duro golpe para mi futuro. Estaba trabajando para conseguir mi independencia, que ya no me quedaba nada, y construir una estabilidad económica, pero esta decisión paraliza esos planes y me deja en una situación de no saber qué hacer”, lamenta.
El trabajador explica además que la noticia también ha afectado directamente a su familia.
“A mi familia le afecta bastante el tener a su hijo luchando para conseguir poder independizarse y tener un buen futuro, que les llegue esta noticia de un día para otro pues les duele bastante”, afirma.
Hamza lamenta que, después de años de dedicación, la relación laboral haya terminado de esta manera. “Es una pena haber luchado tanto y tantos años de esfuerzo y dedicación a esta empresa como para que ahora nos hagan esto, no hay derecho”, reivindica.
Los trabajadores también denuncian en su escrito la situación que, según aseguran, han presenciado durante los periodos de mayor presión migratoria.
Según cuenta, los trabajadores posteriormente despedidos colaboraron en numerosas ocasiones para proteger a estos menores, acompañándolos e indicándoles cómo llegar a los centros de acogida.
Aseguran que en distintas ocasiones recibieron como respuesta que los recursos estaban saturados y no podían admitir a más menores.
Por ello, consideran que los hechos deben ser investigados, especialmente al tratarse de un servicio sostenido con fondos públicos.
Los trabajadores han presentado también la correspondiente demanda ante el Juzgado de lo Social para que determine si los despidos se ajustan a Derecho y si se han vulnerado sus derechos.
Hamza asegura que durante su trayectoria profesional no fue objeto de sanciones disciplinarias ni mantuvo conflictos relevantes con compañeros o responsables, por lo que afirma no comprender las razones de la decisión.
“Nosotros queremos que haya justicia para los responsables de esto porque ahora, en todo lo que tarda este trámite, ¿quién se va a preocupar por nosotros?”, se pregunta.
El trabajador recuerda además la situación familiar de sus compañeros y la suya propia: “Yo teniendo una familia que sacar adelante con mi sueldo y mi otra compañera, su sueldo es el único que entra en su casa”.
Ahora, Hamza, Sufian y la otra trabajadora afectada han decidido continuar conjuntamente por la vía legal a la espera de que la Inspección de Trabajo y la autoridad judicial esclarezcan las circunstancias de los despidos.
“No entendemos por qué a nosotros y habiendo supuestamente gente en ERTE, se supone que la situación de ERTE la pusieron para la economía de la empresa. Porque a nosotros que somos de los más antiguos nos echan y sacan a gente de ERTE”, concluyó Hamza Mohamed.
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