El Teatro Auditorio del Revellín acoge un año más, y van 24, el Memorial por el fundador de la Tertulia Flamenca de Ceuta. La cita, a las 21:00
Convida en ocasiones la vida a placeres profundos como un buen quejío gitano y ponen ante nuestros ojos jornadas de esas que se quedan grabadas a fuego tanto en la agenda de toda una ciudad como en la memoria, el alma y el corazón de las gentes.
Sucede a veces, de cuando en cuando, casi nunca pero hoy es una de esas fechas señaladas en el calendario sentimental pues se trata nada menos que de honrar la memoria del miembro fundador de la insigne Tertulia Flamenca, que tiene en nuestros días en la persona de José Escobedo, presidente, a un extraordinario continuador de la Casa.
De tal modo y como cada año durante los últimos veintitrés, la Tertulia Flamenca de Ceuta organiza, con la colaboración de la Consejería de Educación, Cultura y Mujer, el ‘XXIV Memorial Paco Vallecillo, 43 años de Historia’, un espectáculo que contará con la actuación de reputados artistas del panorama flamenco de la ciudad, conformándose el cartel de la siguiente manera: al cante, Amalia Andújar, Margary Meléndez, Pepe Escobedo y Yolanda Heredia; al toque, Antonio Carrión; al baile, Clara Crespo y el Ballet Flamenco de Mariajosé Lesmes. Todo ello bajo la presentación de Ildefonso Álvarez.
La cita para los amantes de la música en general y del flamenco en especial, da comienzo a las 21:00 horas en el Teatro Auditorio del Revellín. La entrada es libre y gratuita previa recogida de la invitación en la taquilla del propio teatro. Se espera asimismo la presencia de autoridades civiles de la Ciudad.
Será entonces cuando el aroma de las grandes noches tomará cada esquina del teatro, instante en el que los acordes de la guitarra, los poemas recitados y cantados, los aplausos atronando, los corazones temblando en la garganta de los artistas, atrapen al público asistente, sea ceutí o foráneo, socio o invitado, amante al flamenco o mero aficionado.
“Vamos a pasar una buena velada”, señala Escobedo, “pues se trata de una reunión que desea mantener viva la llama de la magia del flamenco, esa misma que en 1971 encendió Vallecillo y que aún hoy brilla con mucha fuerza”, una luz que a buen seguro hará las delicias a los presentes en un memorial cuya solera, señorío y encanto traspasa barreras, además de las geográficas, las otras, las importantes, las del alma.






