A la importante y reiterada pregunta que todos nos hacemos sobre nuestro perfil personal, sobre nuestra manera de ser y de comportarnos, Miguel Ángel González Torres nos responde de manera clara, a pesar de su inevitable complejidad. Aunque él es psiquiatra y psicoanalista, aborda la importante cuestión de la “personalidad” aplicando los principios, los criterios y las pautas convergentes de la Biología, la Antropología, la Sociología y la Historia. Sus análisis y sus propuestas son, además, invitaciones para que los lectores –sean cuales sean nuestras edades, profesiones y especialidades- nos preguntemos y tratemos de respondernos sobre ¿quiénes somos”.
Ten este trabajo tiene también en cuenta otra cuestión que, a mi juicio, es actual, importante e inevitable: el análisis de los comportamientos de los miembros de grupos -en especial políticos- que a menudo siguen idénticos o similares patrones de comportamientos infantiles e irracionales como, por ejemplo, en los eventos deportivos. En estos casos, como es sabido, la identidad del colectivo ocupa un lugar prioritario.
Si nuestro patrimonio forma parte tanto de lo recibido como de lo realizado, también es cierto que cada uno de nosotros, a través de nuestros comportamientos, aporta su granito de arena al patrimonio cultural colectivo. Efectivamente, es necesario legar recuerdos a nuestros seres queridos, porque también nuestro paso por la vida constituye o podría constituir un verdadero motor evolutivo.
Si, como él admite, el punto de partida de esta obra es el comportamiento patológico de las personas y de los grupos, el conocimiento de estas patologías facilita la exploración de los comportamiento normales y sanos, y nos ayuda “a formular hipótesis sobre situaciones cotidianas”.
Efectivamente, el punto de partida de la construcción de nuestra identidad, el camino –siempre inédito- y la meta de todas nuestras actividades vitales es que somos y seremos “el resultado de una compleja red de relaciones, tradiciones y memorias compartidas”, Por eso me permito sugerir que empecemos cuanto antes a “reflexionar sobre nuestra concepción de nosotros mismos y de los demás”. ¿Quién soy? Es la pregunta que, ahora mismito, nos podríamos hacer.






