La improvisación ha sido el arte que todos los españoles hemos tenido por montera. Y seguimos utilizándola ya que nos sale todo bien. Pero en algún momento nos daremos cuenta que: “Hombre previsor vale por dos”. Como dice un viejo refrán también ‘made in spanis’.
Todo esto viene a colación del incidente registrado a primeras horas de la mañana del lunes día 29 de abril. Donde un indocumentado, mayor de edad, fue apuñalado a la altura de la ingle. Muriendo poco después desangrado tras la actuación de un equipo de urgencias de la ambulancia de turno.
Las causas por las que se produjo el altercado son de momento desconocidas. Aunque por intuición habrá sido un ajuste de cuentas entre ellos.
Lugar en un paraje cercano al puerto. Justo detrás de las instalaciones de la Ducar.
Esta población flotante que se tiene una primera estimación que ronda entre los 150 y 200 personas. Sus objetivos son muy obvios. Intentar colarse en algún barco que atraque en el puerto caballa. Y emprender un pequeño viaje, gratuito, hasta algún puerto peninsular. Ya lo han conseguido muchos hermanos y vecinos suyos y como es lógico ellos no van a ser menos.
Pero sí antaño lo conseguían con el disimulo, la pericia y la habilidad necesaria.
Existía una atenuante bastante palpable.
No metían tanta presión, ni había tanta presencia continuada en el recinto portuario. Hoy por hoy esto es una zona de guerra. Donde ya han salido muchos reportajes con incidentes graves entre bandas rivales.
Y es que las comunicaciones telefónicas entre los valientes y persistentes que han conseguido llegar al objetivo, que es la península, es evidente y palpable. Aquí ha funcionado y funciona el boca a boca a parte de la tecnología. Es un efecto llamada reforzado por todos los rumores que provienen desde el vecino país de Marruecos donde se presume un inmediato reclutamiento obligatorio de la juventud. Si le echamos encima la poca efectividad de la burocracia española para que estos hombres cuando sean expulsados hacia Marruecos no puedan regresar nuevamente a Ceuta. Ahí tenemos un primer eslabón donde afianzar o mejor dicho poner la base para eliminar el problema de la presencia continuada de estos señores. Si no tienen pasaporte se le deben de coger las correspondientes huellas y ponerlo en una base de datos para cuando aparezcan con su pasaporte ponerle un sello para no dejarlos entrar. Yo comprendo que sería una labor de hormiga pero alguna traba habrá que ponerles a estos señores. Que además están costando a la comunidad mucho dinero por los continuos desperfectos que ocasionan a las instalaciones portuarias. En artículos que han sido publicados en este medio se especifican bien. Cerramientos de las instalaciones, roturas de verjas, concertinas y robos continuos a los contenedores. Esto tiene un coste muy elevado, ¿quién los pagará? Pues nosotros a través de nuestros impuestos.
Ellos son unos pobres hombres y menores que cuando no tienen nada que hacer pues se emborrachan o inhalan pegamento para que los momentos que pasan inactivos sean más agradables para ellos por que para los que trabajan de seguridad en estos lugares son un inconveniente con letras mayúsculas. Y pasan los días y no se hace nada en absoluto. Estoy de acuerdo con un artículo donde se proponía el aumento de la plantilla para tener la Guardia Civil más presencia policial en cada turno de servicio. Y es que lo que no consiga estos benditos hombres vestidos de verde yo creo que nadie lo conseguirá. Pero para ello deben de disponer de efectivos cosa que actualmente carecen y me lo dicen con todo el dolor de sus corazones. Están impotentes. Ya que normalmente cubren los puestos más básicos. Le faltan efectivos y no tienen ninguna ayuda.






