Los romances entre personas jóvenes siguen existiendo. Es una cosa lógica. Son las hormonas las que producen todo esto. Es una forma que tiene nuestra química de recordar que tenemos que seguir haciendo niños para perpetuar la especie humana. Muchas veces me he fijado en la forma de mirarnos que tienen las mujeres del país vecino y más de una vez me he dado cuenta que nos “comen” literalmente. Y es que buscar a un alma caritativa que esté dispuesto a darle la oportunidad en algún momento de ser española tiene mucha tentación. ¿Os imagináis cuántos matrimonios ha habido en estas tierras norteafricanas? Son incalculables. Para ellas y ellos es encontrar el Santo Grial. Es la panacea. Lo más de lo más. Pero este ritual es muchas veces frustrado por el engaño.
Los romances por este sentido son el espejo de muchos dandis. Sé del paradero de algunos de ellos que han engañado ya a muchas muchachas y por consiguiente también a familias completas. Han llegado incluso a casarse por el rito musulmán allí en Marruecos para callar la boca muy especialmente a los bien mirados padres de la pobre y engañada novia. Personas incluso con una edad bastante sospechosa, pasando la jubilación, que por sus encantos y tener la ‘cara tan dura como el cemento armado’ han conseguido lo que estaban buscando: el favor de una doncella e incluso encontrar las dádivas bastante generosas de una cegada mujer que en sus adentros sólo busca una cosa, mejorar en su estatus social.
Para ella es intentar el salto de ser un cero a la izquierda en el Magreb a encontrar un lugar donde están muy bien consideradas en nuestra querida sociedad española, donde la mujer está puesta en un ‘pedestal’.
Un gran cambio y un gran triunfo. Lo que toda la vida se ha dicho un gran ‘braguetazo’. Casi nada en el aparato. Y por mucho que se vaya advirtiendo a ambos lugares se sigue haciendo casi todos los días del año. Ya advertí en otro artículo que hay que abrir los ojos. El ser tan espabilado algún día podrá costar algún disgusto a estos ‘asalta-cunas’ que hay por estos lugares de la Perla del Mediterráneo. Los ritos musulmanes que se procesan en Marruecos no son legales para un futuro reclamo de una ciudadanía española. En eso se basan los profesionales de los romances. Todo hecho en el Reino de Marruecos, es decir vivir y cohabitar para evitar una traba legal, el reclamo de la convivencia que sólo habría que buscar a una vecina indiscreta que certifique que han llevado viviendo juntos en un determinado lugar de nuestro municipio. Los pillos evitan esta trampa legal haciendo sus escarceos amorosos al otro lado de la frontera.
Hace unas noches gracias a la intuición de un miembro del Instituto armado de la Guardia Civil fue sorprendido en el embarque con vehículo una pareja, en la que la muchacha llevaba la irregularidad de tener en posesión una identidad de España cuando realmente no era ella la auténtica dueña de este Documento Nacional de Identidad de nuestra querida España. Siendo detenida por no tener documentación y para asegurar la presencia ante el juez que sería en el transcurso de la mañana del sábado. Además fue detenido un súbdito español por un presunto delito contra los extranjeros. Pasando unas horas de momento ‘enjaulado’ por ser espabilado antes de ser presentado al juez en la mañana siguiente y pendiente de que le digan la pena que deberá de cumplir por ser un poco ‘jeta’, e intentar burlar los controles fronterizos que hay antes del embarque hasta nuestra querida ciudad española de Algeciras que es el pistoletazo de salida hacia una Europa donde se cumpla todos los sueños de una persona sin documento español o de la Comunidad Económica Europea.
Vuelvo a advertir: la Policía no es tonta. Está haciendo su trabajo muy bueno. Un gran aplauso para nuestros Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.






