La bautizada como Operación Natación, dirigida por el Grupo de Información del Mando de Operaciones de la Comandancia de la Guardia Civil de Ceuta y explotada esta semana con entradas y registros en zonas del Príncipe y Recinto, ha sacado a la luz la operativa de un grupo de personas que había convertido el tráfico de inmigrantes en un modo de vida.
Así se desprende de la investigación que estos agentes llevaron a cabo desde mediados del año pasado y que se deriva de otra operación previa, la Barquera, que también se dirigió contra la inmigración ilegal por el propio Instituto Armado. A los detalles de la misma ha tenido acceso este periódico.
Los ocho investigados fueron condenados ayer después de reconocer el delito ante su señoría, aceptando penas de 16 meses de prisión para 5 de los detenidos, y 8 para los tres restantes, tras la resolución dictada por conformidad por el Tribunal de Instancia Sección Civil y de Instrucción plaza número 6 de Ceuta.
Solo tres de ellos entran en prisión, pero además lo hacen por tener antecedentes por otras causas, tal y como adelantó este periódico.
Tras esa sentencia hay un trasfondo investigador de peso, ya que, desde mediados del pasado año, la Guardia Civil tenía conocimiento de una posible organización criminal asentada en Ceuta que se dedicaba a pasar inmigrantes mediante el empleo de los llamados motores humanos (buzos que ayudan a los inmigrantes a cruzar usando incluso motores acuáticos para alcanzar una mayor velocidad en la natación) o pateras de pesca marroquíes.
Las investigaciones se centraron en estas personas que, en su amplia mayoría, son miembros de una misma familia ubicada en el Recinto. Otro de los investigados operaba desde el Príncipe, siendo el único que se aleja de este grupo más estructurado.
De acuerdo con las investigaciones del Grupo de Información, los ya condenados se repartían roles: estaban quienes dirigían el negocio, pero también los responsables operativos, los encargados de vigilar, cooperadores y un motor humano natural de Marruecos, un buzo considerado experto en las ayudas a los inmigrantes para facilitar su entrada por vía marítima.
Las investigaciones de la Guardia Civil, que se extendieron hasta finales de junio, cuando los propios detenidos fueron alertados de que podrían sufrir en breve una entrada y registro en sus viviendas, recogen conversaciones en las que se alude a entradas de inmigrantes.
En la Operación Natación, los investigadores han captado entradas de inmigrantes que llegaban a costa, eran recogidos en vehículos de la organización para llevarlos a viviendas o al CETI.
Esas llegadas a nado o en pateras de pesca eran controladas por quienes vigilaban la presencia de guardias civiles para alertar a los traficantes, por lo que muchos de los seguimientos preparados por la Guardia Civil se antojaron complicados.
En uno de esos controles los agentes detectaron la llegada al Sarchal de una moto de agua que termina embarrancada. Sus tres ocupantes huyen. Uno es recogido en un coche, otro por un joven que se lo lleva en patinete. Una imagen llamativa, pero estilada en otras recogidas de los sin papeles.
Son individuos que merodean por la zona con patinetes eléctricos para alertar de presencia de fuerzas de seguridad o ayudar a escapadas.
A los inmigrantes se les alecciona si son sorprendidos en vehículos. Deben decir que acaban de llegar a nado y que desean pedir asilo, que los conductores de los coches donde están simplemente les han recogido por humanidad.
Facilitar esas entradas tenía su precio, aunque el mismo variaba “según las autoridades y lo que digan, según como esté la cosa”, se recoge en una de las sonorizaciones.
“Las autoridades son los que encarecen, ¿entiendes? Si las autoridades no se pagan, ¿vas a entrar tú?... que va”, completa uno de los interlocutores.
La Guardia Civil recogió no solo llegadas de inmigrantes a nado, sino también cómo eran llevados en coches a las viviendas del Recinto en donde entraron los agentes o a las proximidades del CETI. También constataron cómo, tras realizarse a finales del año pasado la llamada Operación Barquera, los ahora detenidos se trasladaron a Marruecos, quizá ante el temor de que fueran apresados.
En los seguimientos realizados, los investigadores controlan además cómo la organización no solo trae enseres desde Marruecos para los inmigrantes, sino que también controla la realización de los pagos por los pases mediante cambistas.
En la Operación Natación se han recogido varios pases de inmigrantes, su llegada y la operativa que se tejía a su alrededor para recoger a los que estaban en la orilla y esconderlos en viviendas. También se incluyen pases en pateras de Marruecos y la organización habla de precios, de las tarifas.
El buceador (persona que lleva el motor y a los inmigrantes atados para su traslado) cobra entre 5.500 euros y 6.500, tarifa que depende de ese motor humano.
En ese precio está incluido el militar que ignorará el cruce clandestino en Marruecos, el nadador y los trajes de neopreno que usarán los migrantes para la travesía.
El pago al individuo que los traslada hasta la playa desde la que parten no está incluido, hay que abonarle 200 euros. Si el total asciende a 8.000 euros, la organización se encarga de pagar a ese individuo para que la cuota no sea muy costosa.
La logística de entrada de inmigrantes incluía además la gestión de la recogida de los mismos, alojamiento, documentación, asilo y traslado de enseres a los inmigrantes que estaban ya en el CETI y que eran introducidos desde Marruecos.
La Guardia Civil llega a recoger en grabaciones la llegada de inmigrantes por vía marítima y cómo son arrojados desde traíñas. Identificó los vehículos usados en la logística y la captación de conversaciones, así como la entrega de teléfonos y documentación a los recién llegados.
El trabajo de los agentes contó con autorización judicial para la intervención, escucha y grabación de las líneas telefónicas e instalación de dispositivos de geolocalización a los investigados al existir indicios fundados de la posibilidad de que estuvieran relacionados con una estructura criminal que se dedicaba a la introducción y regularización de inmigrantes, vulnerando la normativa sobre entrada y tránsito de extranjeros.
Su señoría ha recogido en sentencia todos los pases relacionados con esta organización que derivaron en entradas continuadas.
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