Hoy, con un día de Levante, con el mar revuelto, y con todo lo que conlleva, nuestros agentes deben de tener más trabajo, para evitar que las aguas se lleven más vidas humanas.
Unos héroes sin nombres, ni apellidos, pero con un uniforme, de verde vestidos, van a la mar convencidos que no deben de ser testigos, sino activos, en proteger vidas humanas, y por eso, nuestros grandes pulmones y nadadores se lanzan a la mar brava, para auxiliar dentro de lo que puedan a esos locos, pero con intenciones, de salir de su Reino, y entrar en el nuestro, eso sí, de forma clandestina.
Pero su ímpetu, no piensa en países hermanos, ni tampoco en extranjeros, sólo en auxiliar a unos pobres hombres que arriesgan sus vidas, por entrar y buscar una vida nueva en un país vecino, que le ofrece más garantías que en el suyo.
¿Serán las habladurías, serán realidades de unos desafortunados?
En fin, un diez para todos nuestros hombres destacados en estos lugares y un conejito para nuestros lugartenientes que son nuestros representantes en la política de exteriores.
¿Nos están invadiendo, o eso es lo que parece?






