La licitación de las obras de la unidad Infanto-Juvenil de Ceuta fue recibida como una buena noticia hace semanas. El paso de los días trae una nueva buena: el contrato está a una sola firma de hacerse realidad.
La empresa que ha conseguido superar todos los requisitos exigidos ha sido la constructora Tusser, una compañía ceutí que tiene fama de “cumplidora” con los plazos, tal y como indican fuentes a este medio.
Aunque ya se anunció en El Faro que el proyecto está asignado, hasta la fecha se desconocía el nombre del adjudicatario. Tan solo queda por sellar este trámite antes de poner en marcha la ejecución. La iniciativa ha caído en manos de la entidad privada por 441.100 euros.
Ampliación
La labor de los operarios de Tusser es dar forma al área, que se materializará gracias a una ampliación dentro del centro de salud Otero. El objetivo es crear una extensión desde la planta de salud mental.
Las estancias que componen el servicio se localizan en el espacio abierto que existe entre el polifuncional y el propio consultorio. El diseño contempla un acceso por el lado este desde el semisótano.
Actualmente entre ambas edificaciones se halla un almacén conformado por las dos estructuras de ambas infraestructuras y por una estructura metálica sobre la que descansa una cubierta inclinada.
Dos fases
El paso a paso que conduce a la unidad final está regido por un conjunto de actuaciones dividido en dos bloques. La primera fase consta de la demolición del techo de la zona, que alcanza los 103,95metros cuadrados horizontales.
Ahí es donde se ubica el “volumen” ideado en el proyecto y la primera piedra del área destinada a atender a niños y adolescentes. La segunda etapa se centra en erigir en sí el lugar e implantar sus estancias.
“La intervención busca optimizar las condiciones de la asistencia, favorecer un entorno terapéutico seguro y fomentar el bienestar tanto de los pacientes como del personal”, indican.
Niveles
Su interior está conformado por un primer y un segundo nivel. El primero alberga el servicio de psiquiatría orientado tanto a los más pequeños como a los adolescentes, así como el de psicología clínica dividida en estos dos grupos de edad.
Asimismo, incluye el equipo de enfermería especializada y una sala de terapia o trabajo grupal. El segundo, lo componen elementos básicos, en concreto, los aseos y la sala de espera.
La intención final es una unidad en la que se aprovechen los lugares que ya existen para “sacar partido” a la cimentación actual. La iluminación y la ventilación natural también son claves. Los encargados de dar vida al área tratarán de obtenerlas mediante “nuevos patios creados”.
Ingesa compartió con este medio un primer boceto de la iniciativa en enero de 2025. El mismo indica que uno de los propósitos de la iniciativa es crear un espacio ‘Zen’ en la sala de espera para “mejorar las condiciones de tranquilidad y confort”.
Personal
Contar con consultas y salas enfocadas a la atención a la salud mental de los menores de poco sirve sin profesionales. Hace unos meses desde la dirección territorial del instituto se iniciaron los procesos pertinentes para contratar a expertos.
El área de salud local cuenta con dos psicólogos infantiles. Aún está a la espera la incorporación de un psiquiatra infantil y de enfermeras formadas en este campo. Llegados a este punto, es importante destacar que en España esta rama de la medicina aún no es oficial. Actualmente los doctores que la ejercen son psiquiatras con un certificado que lo permite.
La meta final es formar a un equipo completo destinado a la unidad. Su cometido es el de brindar una asistencia que cubra diferentes aspectos necesarios en el tratamiento de los pacientes.
A estos sanitarios se añade un logopeda y un terapeuta ocupacional, figuras que trabajarán junto al especialista y al resto de empleados para que la prestación sea integral.






