Se supone que el verano es una época para disfrutar de las vacaciones, quienes las tienen, y de aprovechar el tiempo libre. Ceuta goza de mar y, por lo tanto, uno de los pasatiempos compartidos por los ceutíes es disfrutar de nuestras playas. Para ello, cada año se establece una temporada de baño en la que nuestras costas lucen lo mejor posible para albergar a locales y visitantes, así como un equipo de socorristas que proporcionan seguridad a los bañistas.
Este equipo protagonizó ayer el ya tradicional simulacro con el que se pone a prueba la efectividad de los servicios de emergencia que operan en las playas. Aunque todo ejercicio es mejorable, demostraron estar bajo la norma y aseguraron que Ceuta cuenta con el mejor equipamiento que se puede tener a nivel de salvamento.
Sin embargo, pese a poner todos los esfuerzos para tener un verano seguro, muchas veces es la otra parte, la de la ciudadanía, la que hace peligrar esa tranquilidad, por falta de civismo o por desconocimiento.
Desde la empresa encargada de la vigilancia de playas han alertado de nuevos peligros que son los que más incidencias están originando. Uno de ellos son las famosas cachimbas, que están tan de moda que son muchos los que deciden llevárselas también a la playa. Aunque no está prohibido fumar, sí lo está dejar los residuos sobre la arena, sobre todo los carboncillos que aún mantienen el calor y que están resultando un problema para los que pasean por la playa y terminan con quemaduras en los pies.
Esto es en la arena, pero en el mar el peligro llega por medio de las motos de agua, que tras los cambios normativos, pueden gobernarse con una titulación menor. Aunque sean embarcaciones de recreo, tienen mucha potencia y ya han causado varios accidentes.
Hay que apelar a la responsabilidad y pedir a estos patrones que respeten las normas establecidas para que las playas no pierdan la tranquilidad que las caracteriza.






