El 22 de enero de 2009 se celebraron las primeras elecciones al Consejo de la Guardia Civil en un ambiente laboral totalmente distinto a las próximas elecciones del mes de octubre. La Guardia Civil ha cambiado totalmente en tan breve espacio de tiempo y las condiciones laborales y económicas de los guardias civiles han cambiado sustancialmente de forma muy positiva. Esta es una realidad incuestionable de la que deben estar orgullosos todos los componentes de la Institución, pero muy especialmente los que se jugaron el puesto para provocar el cambio.
En esas primeras elecciones, en un ambiente laboral difícil la participación fue del 34,17 por ciento. Una baja participación, aunque tendríamos que matizar que muchos guardias civiles se quejaron, porque los puntos de votación eran muy distantes. Una excusa que nunca entendí, porque cuando necesitaban asesoramiento para un problema laboral o cualquiera otra circunstancia no dudaban en desplazarse donde fuera necesario.
Esta semana la Asociación Española de Guardias Civiles ha celebrado su Asamblea Nacional y hemos hablado entre otras cosas de las próximas elecciones al Consejo de la Guardia Civil. Salimos muy ilusionados por el aumento sustancial de nuevos afiliados desde las elecciones pasadas y, por tanto, se parte con mucha ilusión sobre el resultado de las mismas.
Hemos hablado sobre la necesidad de ilusionar a los compañeros y de incentivarlos para que acudan a los puntos de votación, pero como he dicho en más de una ocasión, la mejor manera de incentivar es el trabajo realizado durante los últimos cuatro años. Un trabajo constante y un teléfono abierto las veinticuatro horas para atender a nuestros compañeros. Puede parecer una forma de hablar, pero sólo indicar que durante estos dos días en Madrid he atendido telefónicamente a diez compañeros para resolverles sus problemas.
Este trabajo es la mejor forma de ilusionar, pero vivimos en una sociedad en la que no destacamos por dedicar nuestro tiempo a los demás y los guardias civiles formamos parte de esta sociedad.
Hablaba de que la participación en 2009 fue del 34,17 por ciento con muchos inconvenientes. Una participación que debería ser muy superior en estas nuevas elecciones en la que se ha facilitado la posibilidad de votar, sin olvidar que el trabajo en el Consejo de la Guardia Civil ha provocado un cambio importante en la vida laboral y económica de los guardias civiles y sus familias.
En esta nueva situación nos encontramos y, una vez finalizada las elecciones, las asociaciones deberíamos plantearnos -independientemente de las siglas- que está pasando si el índice de participación no es mas elevado de aquel 34,17 por ciento de las primeras elecciones.
Unos meses antes de las primeras elecciones en la Comandancia de Ceuta se celebró la primera reunión de una Asociación de Guardias Civiles en una Comandancia de la Guardia Civil.
Era la primera vez que se abría la puerta a las asociaciones como tal, algo que parecía imposible sólo unos meses antes. Nos ganamos el derecho a ser representados por nuestros compañeros. En aquella reunión se llenó la sala a pesar del recelo reinante, porque los compañeros percibían la necesidad del cambio. Aquellos compañeros, mucho de ellos jubilados, nos allanaron el camino y, por tanto, cada voto no es sólo en un derecho que ejercemos, es también, una muestra de consideración a todos aquellos que provocaron el cambio.






