El PSOE llevó ayer a pleno una interpelación sobre el “megaproyecto” de la Marina, aquel que se vendió para remodelar una zona en la que muchos ceutíes se concentran para hacer deporte o para, simplemente, convivir. Una obra que no se llevó a cabo y que, como todo, se justifica con la llegada de la pandemia. A partir de ahora cualquier retraso, cualquier improvisación política va a tener como excusa ideal la llegada del coronavirus, el confinamiento y todas las restricciones que trajo de la mano. Nunca será, nunca, la falta de atención prestada para resolver cuestiones que importan al ciudadano. Y esta es una de ellas. Si el Gobierno lo hubiera posicionado en el lugar de sus preferencias, mucho antes que otras acciones carentes de sentido, hoy podríamos hablar de un proyecto real, esperado y que beneficia a un elevado número de ceutíes que encuentra en la Marina la única zona de esparcimiento para llevar a sus hijos.
Al alcalde y a los concejales les haría falta una orden de prioridades a la hora de atender los proyectos que realmente importan/benefician/interesan a una ciudadanía que demanda este tipo de foros en donde por ejemplo, todavía hoy, se carece de seguridad. ¿Cuánto tiempo se lleva demandando redes en el perímetro para evitar accidentes? Debe ser tan difícil como poner un triste toldo en el punto covid para evitar que la gente se moja cuando llueve o se queme cuando da el sol.
En lo doméstico pierden todos los partidos. Parece que no se dan cuenta de cómo están acotando todos los espacios de convivencia dignos que se tenían: primero teniendo el parque Juan Carlos I en el estado en que se encuentra, después habiendo provocado que el de San Amaro perdiera toda su esencia hasta convertirlo en algo sin vida o anunciando -ahora la pelota la tiene Tragsa- mejoras en el de Santa Catalina, uno de los grandes errores políticos que sigue siendo un lugar muerto y olvidado.
No es solo el megaproyecto, es no saber conectar con las necesidades reales de una ciudadanía que no quiere más que tener un pueblo confortable.






