Cada tarde, cuando cae el sol, Vicky repite una rutina que lleva realizando desde hace años. Recorre distintos puntos del Parque Marítimo del Mediterráneo para alimentar a los gatos que forman parte de dos colonias felinas asentadas en la zona.
Los conoce, sabe dónde suelen esconderse y cuáles se acercan con más confianza a la comida. Pero ahora ha llegado el momento de buscar a alguien que continúe con una labor que ha mantenido durante más de siete años.
La preocupación de esta vecina de Ceuta no es por ella, sino por los felinos. Su mayor inquietud es qué ocurrirá con los cerca de treinta gatos que dependen, en mayor o menor medida, de los cuidados que reciben en el entorno del parque.
Años de dedicación silenciosa
Vicky explica que existen dos colonias diferenciadas, cada una ubicada en una parte del exterior del Parque. Durante años ha acudido prácticamente a diario para alimentarlos y vigilar su estado.
Ahora, sin embargo, reconoce que cada vez le resulta más difícil mantener ese ritmo y que ha tenido que reducir notablemente sus visitas.
Aun así, continúa desplazándose varios días a la semana porque le cuesta imaginar que los animales puedan quedarse sin atención.
“Me da tanta pena de ellos que sigo yendo aunque la salud no me lo permite”, relata durante una conversación en la que deja claro que su objetivo es encontrar una solución estable para el futuro de la colonia.
El temor a la llegada del otoño
Durante los meses de verano la situación parece más llevadera. Algunos trabajadores y establecimientos del entorno les dejan comida y eso ayuda a que los gatos encuentren recursos adicionales.
Sin embargo, el problema llegará cuando finalice la temporada alta. Con el cierre de parte de la actividad en el parque y una menor presencia de trabajadores, teme que los animales tengan más dificultades para alimentarse.
Por ese motivo, asegura haber trasladado su preocupación a distintas personas e instituciones en busca de apoyo.
Entre las propuestas planteadas figura la instalación discreta de dispensadores de pienso y agua en varios puntos del recinto, una medida que ya existe en otros lugares y que permitiría garantizar un suministro básico para los animales.
Una petición: encontrar relevo
Más allá de las medidas que puedan adoptarse, Vicky cree que la solución más inmediata pasa por encontrar personas dispuestas a implicarse.
Su idea sería contar con varios voluntarios que pudieran repartirse los días de atención para que la responsabilidad no recaiga sobre una sola persona. “Una va dos días, otra va dos días...”, plantea, convencida de que entre varios vecinos la tarea sería mucho más asumible.
No es una petición sencilla. Quienes trabajan con colonias felinas conocen el esfuerzo diario que supone alimentar, vigilar y controlar a los animales.
Además, la mayoría de las personas implicadas ya gestionan otros grupos de gatos repartidos por distintos puntos de la ciudad.
Gatos que forman parte del paisaje
Los felinos llevan años integrados en el entorno del parque. Muchos visitantes apenas reparan en ellos, pero forman parte del paisaje cotidiano de la zona.
Vicky asegura que actualmente los animales se encuentran en buenas condiciones y que la colonia está estabilizada. Algunos son más visibles y otros prefieren permanecer ocultos entre jardines, vehículos o rincones alejados del tránsito de personas.
Por eso insiste en que la prioridad es evitar que queden desatendidos cuando ella ya no pueda continuar.
Su historia es la de muchas personas que, de forma anónima y sin apenas recursos, dedican años de su vida al bienestar animal. Ahora, tras una larga etapa de compromiso, lanza un llamamiento sencillo pero urgente: encontrar manos que recojan el testigo para que los gatos del Parque Marítimo sigan teniendo quien cuide de ellos.







El problema de la sobrealimentación de los gatos está demostrado: si al gato se le facilita la comida, no caza y se dedica a incrementar su reproducción. En consecuencia nacerán gatos en exceso o se tendrán que esterilizar, y al no cazar alimañas, tendremos más ratas, ratones, cucarachas…
Esto no es un problema nuevo ¡NO ALIMENTEN A ANIMALES SALVAJES! Les están perjudicando a ellos y a los humanos. Solo denles agua. No comida
Lamentablemente esta es la situación que se da en todos sitios.
Cuando haces la formación como alimentadora para gestionar una colonia el ayuntamiento te envia un escrito (se supone que es el carnet de alimentadora)donde deja bien claro tu compromiso para gestionar la misma pero ellos evaden SUS responsabilidades....
Parece ser que el bienestar animal lo han metido en un cajón y solo tienen dinero para lo que les interesa.
Finalmente las gestoras de colonias nos vemos solas y desamparadas.Sin relevo y sin ayuda,dependiendo económica y emocionalmente de nosotras mismas...Una gran carga que,a veces,nos ahoga.
Pero si quienes tienen que hacerse responsables, ayuntamiento conjuntamente con las protectoras ,no lo hacen,nosotras,las amantes incondicionales de los animales,sacaremos como sea adelante las colonias.
Por supuesto sabiendo que recibimos mucho más de ellos,que ellos mismos de nosotros.
Antes de que existieran las colonias de gatos, ellos se buscaban el sustento, como en cualquier ciclo de la naturaleza cuando hay abundancia de alimentos se reproducen más y cuando hay escasez disminuye la población.
Es el ciclo natural de la Naturaleza. Son animales salvajes, no les hace falta la intervención del ser humano. Desde que media por ellos, la población de gatos está desbordada y la ciudad llena de desperdicio al sobrar comida, que luego vienen las gaviotas, palomas, ratas, etc, y cuándo tenemos episodios de pulgas, sarna y demás infecciones cutáneas le echaremos la culpa a la arena de la playa.
Dejemos de interferir en la vida de los animales, no rompamos su equilibrio, y por supuesto en su INSTINTO, que lo tienen anulado.
El único responsable es el ayuntamiento no los ciudadanos.
El ayuntamiento está obligado a gestionar las colonias felinas desde el año 2023, así lo dice la ley de protección y bienestar animal 7/2023.
Querer la gestión de esa colonia o cualquier otra recaiga en voluntarios no tiene ningún sentido cuando hay una Ley que obliga al ayuntamiento a gestionar las colonias.
Mucha suerte está teniendo Nabila y muy bien está siendo tratada por los medios de comunicación.
Que no se preocupe la señora, hay una legión de personas que alimentan a los gatos e incluso los sobrealimentan, a ellos, a las ratas, palomas, gaviotas y demás fauna urbana.
Así estoy yo también en mi Colonia de Villajovita..25 años dándoles de comer y cada día me cuesta más trabajo por la edad y los achaques. Temo por ellos