El comité de expertos recomienda adelantar el cierre de la hostelería a las seis de la tarde. Ahora es Sanidad la que determinará si considera que hay que hacerlo o no. Y el criterio que siempre ha mantenido su consejero, el que rechaza las vacunas y todavía no ha dicho lo contrario, es el de exculpar a este sector de los contagios. Criterio contrario al que mantiene el responsable de Epidemiología, Julián Domínguez, lo que le valió ser acribillado a insultos las pasadas navidades por decir lo que muchos piensan. Ahora se vuelve al debate de adelantar ese cierre, viendo el panorama -cada vez más negativo- al que nos enfrentamos con casi 400 contagios y 8 muertes en 25 días, además de brotes cada vez más dispersos y, por tanto, difíciles de controlar.
El debate, que debería ceñirse a datos objetivos, que debería garantizar el cuidado de la salud de todos, termina yendo por otros derroteros. Y es así cuando aparecen en escena los insultos. Sí, porque aquí cuando no se sabe debatir, las malas defensas llegan en forma de ataques y menosprecios que terminan transformándose incluso en amenazas. Ese es el nivel.
Si el comité de expertos recomienda adelantar el cierre de la hostelería a las seis de la tarde y se rumorea la necesidad de hacer lo mismo con las actividades no esenciales, es porque la realidad que tenemos delante no es nada buena. No lo es ahora, y será peor después.
En muchas comunidades autónomas la hostelería no es que haya reducido su horario, es que ha cerrado por completo. Y es una decisión que han adoptado sus gobiernos con la autonomía necesaria, sin buscar quedar bien con los demás. En Ceuta sucede que el ‘amiguismo’ y el miedo a que te miren mal hace que se consulte hasta la mínima chorrada con todos los habidos y por haber. Y así no se puede vivir, no se puede porque entonces no tenemos un gobierno que se hace respetar sino un club de simpatizantes políticos que no buscan más que agradar a su club de fans.
Hemos llegado al disparate de no saber quién dice la verdad, quién nos orienta mejor en cuanto a los contagios, quién informa con la claridad objetiva y necesaria porque tanto Ingesa como Ciudad hace meses que no se sientan a la misma mesa. Y si eso pasa con la salud de todos, imaginen qué sucederá con lo demás.
Mientras sigamos así, temblando porque se nos levante media Ceuta, con miedo a controlar algo concreto por cuidarnos a todos... iremos de mal en peor. No aprendieron del verano ni de su ‘salvación’ de la Navidad. No aprendieron ellos ni aprendimos nosotros.







Estás siendo responsable con tus editoriales. Todos deberíamos redoblar nuestra opinión para que este señor no ocupe ni un minuto más ese cargo. A nosotros nos ha costado las ganas de expresarnos y amenazas... Es complicado estar en una ciudad donde todo está condicionado por interés.
Carmen no te empeñes, Ceuta es diferente aquí todo funciona de forma anárquica y no sujeta a normas es un conjunto de intereses y así nos luce el pelo.