El ser humano nace con la torpeza y el egoísmo marcados en el ADN. Nada, ni un virus que ha destrozado familias enteras y se ha llevado por delante muchas vidas, puede con ese devenir egocéntrico que nos acompaña desde que aprendimos a decir eso de ‘mío’, en algunos casos antes incluso que ‘papá’ o ‘mamá’. No voy a hablar de las imágenes que todos hemos podido ver de esa ‘cuna de La Legión’ paralela en que se convirtieron algunas zonas de Ceuta este sábado. Todo daba igual, nos habíamos olvidado de las protecciones, de los consejos, de las medidas para evitar riesgos... muchos iban a lo suyo, importándoles nada y menos que la desescalada sea un fracaso y que las medidas de confinamiento se endurezcan, vuelvan las muertes, los contagios y el drama. Sí, no todos han tenido la suerte de transformar el ‘quédate en casa’ en motivo de fiesta, de seguir cobrando sin trabajar porque, sencillamente, no tenían ni para comer y han tenido que recurrir a los Servicios Sociales y a hacer cola para llevarse a una bolsa de alimentos a casa.
Pero da igual. En el egoísmo innato todo lo demás ‘resbala’. Las preocupaciones de una buena parte de la sociedad pasan por saber si de una vez por todas el Gobierno local decide si va a haber Feria o no. También los hay que están pensando en si podrán ocupar, toalla en mano, la playa para tostarse al sol o podrá acudir todos los días al Parque. La pérdida del sentido común lleva a situaciones esperpénticas derivadas de que haya personas cuya única preocupación pasa por saber si este agosto habrá casetas o cómo hará para que no le quiten su temporada de playa, chiringuito y disfrute al sol. Lo demás les trae sin cuidado.
Resulta difícil comprender este tipo de patrones de comportamiento de una sociedad que se ‘acojonó’ lo justo cuando vio algunas imágenes por televisión o cuando supo de la muerte de algún contagiado más o menos cercano. Pero ese sentimiento le duró muy poco sin llegar fastidiar ese borreguismo demasiado extendido entre la sociedad.
El coronavirus paró todo un mundo, destrozó a familias enteras, ha inmovilizado una economía, hemos sido incapaces de pararlo... pero aquí lo importante es saber si podremos ir a la playa o a disfrutar de la Feria. No hemos cambiado en nada, ni creo que con estos callos podamos hacerlo.






