l La familia de uno de los últimos cuatro ceutíes que supuestamente ha partido hacia Siria asegura estar en ‘shock’ desde que el jueves éste se fue “a pescar” y no regresó. Ha dejado mujer y dos hijos En uno de los entramados de pasadizos que emanan de la céntrica calle Este, en la entrada de una casa de hormigón sin pintar, juegan varios niños ajenos a lo que sucede en el interior. Su madre, acompañada de su hermana, amigos y familiares, tratan de asimilar la marcha de Mohamed del hogar a Siria. “Todo indica que se ha ido allí porque todo el mundo se va, pero si tenemos que ser sinceros, no tenemos ni idea y estamos en shock”, asegura un familiar mientras lo describe como “una persona normal y que si hablamos de temas de la yihad él no era radical y era supermoderno”. Al preguntarle sobre lo que entiende por ser moderno, explica que “él nunca vestía con chilaba, siempre iba muy moderno con su chándal, su gorra para atrás, siempre solía estar en casa, jugando con los niños y a la Play, lo normal de cualquier chico de 27 años”.
Su mujer no se separa de la gorra. Le conoció con 16 años y desde entonces, hace ya una década, llevan juntos. Tienen dos hijos, uno de seis y otro de dos. El pequeño, rubio y con unos tirabuzones que le caen sobre la frente. “Es calcado a su padre, rubio rubio y le decían que parecía un ruso”. Se quedó huérfano hace unos años y es el mayor de cuatro hermanos. Debajo de la casa vivía uno de ellos y él ocupaba con su mujer y sus dos hijos el piso de arriba. Se encontraba en paro pero había trabajado de varias cosas y buscaba sin parar, aunque seguía sin tener suerte. El jueves se fue a pescar. “Por la noche, a la hora de la cena, entraba y salía más que de costumbre mientras charlaba con los amigos y vecinos del barrio aquí en la misma puerta de la casa como de costumbre y quizá estuviera intranquilo, pero su mujer pensaba que tenía hambre así que no le dio mucha importancia”. Al parecer, cuando ella se levantó por la mañana, él no había dormido allí y ella pensó que seguiría pescando, por eso se levantó, llevó a los niños al colegio y le espero, pero cuando esa noche ya tampoco regresó, decidieron ir a poner una denuncia a la Policía por su desaparición. “No sabemos nada y al menos en casa, nunca había hablado de este tema. Es muy cariñoso, bueno... no podemos creerlo, otra cosa es que en la calle lo hiciera pero con nosotros, nunca salió el tema de Siria y estamos esperando, sinceramente, a que nos llame y nos diga algo, tener alguna noticia”.
Saben que los que se van no vuelven, pero aseguran que “nosotros no perdemos la esperanza. Tiene dos hijos preciosos, su mujer y mucha gente que le quiere”. De Mohamed dicen que es deportista, que llevaba ya un año sin fumar, que no se metía en problemas, que tenía su carnet de conducir y que era muy casero.
“Ahora su mujer no se separa de la gorra de Mohamed, cuida a sus hijos y sigue sin perder la esperanza”. La familia reconoce que está mal y sigue sin creerlo, pero que se aferra a lo que dice la gente. Y en Príncipe Alfonso, corre como la pólvora que cada vez son más los jóvenes que deciden irse a hacer la yihad a territorio sirio para luchar contra lo que consideran una injusticia: el régimen de Al Assad. Y de fondo, siguen las investigaciones pero también los temores de decenas de familias que temen por “las junteras” de sus hijos o maridos.
Discreción
Las fuerzas de seguridad piden a las familias que sean discretas para que puedan continuar las investigaciones. Se sabe que muchas han denunciado pero se desconoce el número de las que no lo han hecho por lo que se teme que el número de ceutíes que han marchado a Siria sea mayor del que se baraja, cercano a la decena. Por la barriada dicen que se van a ir más, que esto no ha hecho nada más que empezar. Mientras gran parte de la comunidad musulmana rechaza estas marchas, la realidad es que cada vez son más los que deciden irse y aunque hay captadores, finalmente ellos lo hacen de motu proprio para luchar contra lo que consideran injusto y ganarse el Paraíso.






