Calor tenemos todos. Y ganas de comernos una campaña electoral pocas. Pero quienes aspiran a tener representación política deberían ser más comedidos en sus intervenciones. No pueden iniciar sus comparecencias como niños protestones porque Pedro Sánchez les ha colado unas elecciones en julio. Si ellos se confiesan jodidos imaginen el resto que no solo tenemos que estar escuchando sus intervenciones sino que además haremos un esfuerzo en ejercer el derecho al voto porque realmente queremos un cambio o mantener lo conocido.
La actitud del ciudadano de a pie está siendo desde luego mucho más inteligente que la de una clase política que sigue pataleando por hacer campaña en verano. Ese es el nivelazo de quienes se supone aspiran a tener su parcela de poder.
Ya no solo son esas salidas de tono sino el contenido del discurso. Quienes aspiran al cambio deberían darse cuenta que en la vida hay algo más que Pedro Sánchez. Claro, si a estas alturas de la historia el único fundamento de los de la alternativa se centra en anular al otro sin presentar un proyecto sólido… queda en evidencia el nivel que hay.
Eso sí que es malo para España, para Ceuta y como sociedad. Es malo tener a un puñado de títeres que no hacen más que ofrecer alternativas basadas en el ‘y tú más’ o en el odio. Ambos extremos son malos y asoman como opciones aspirantes al gobierno.
A ese nivel hemos llegado, a un bajunerío que no es capaz ni siquiera de enganchar.






