Esa clase política que se erige en defensora de los derechos humanos se llevaría el premio a la poca vergüenza con los ojos cerrados. Son eso, sinvergüenzas de traje y corbata que usan a los menores inmigrantes como pura mercancía, reduciendo el trato y acogida que debe dárseles por ley a un mercadeo basado en el “no son nuestros” y por tanto “no los queremos”.
A Ceuta continuamente llegan chicos que escapan de Marruecos, chicos en los que nos fijamos cuando rompen la estadística, pero que son invisibles en los medios de comunicación cuando se trata de esas entradas diarias y en goteo a las que nadie presta atención.
En la reciente Sectorial de Infancia varias comunidades se han negado a aceptar a esos menores, vetando el compromiso de traslado que se había acordado. No los quieren, no son suyos.
La Fiscalía debería actuar de inmediato, porque si se desliza la existencia de odio y racismo cuando unos comentaristas tildan de “monos” a una afición deportiva, que me digan cómo llamamos a esas comunidades que se niegan a ser solidarias y aceptar menores que tendrían que tutelar.
Esos niños no son “nuestros” o “vuestros”. Son chicos que protagonizan una inmigración infantil que sortea de manera constante la frontera sur de Europa y que deben tener una protección.
Aquí no vale que los señores de una comunidad autónoma rechacen ese traslado, ni politizar con leyes internacionales.
La postura adoptada por territorios gobernados por el PP es algo más que “decepcionante”, como la calificó el consejero Alberto Gaitán. Es delictiva, porque se está rechazando la atención a situaciones migratorias de emergencia y se está fomentando de manera indirecta una criminalización hacia este colectivo.
No sé si los parlamentarios del PP en Ceuta serán capaces de enfrentarse a su propio partido. Deberían si es que, como dijeron, ellos están ahí para defender su tierra. Les preocupa el racismo en el deporte, ¿pero no que territorios gobernados por PP y Vox bloqueen la necesaria salida de estos chicos? ¿No lo ven grave o tienen miedo a ponerse entre la espada y la pared, entre defender a su partido o defender a su tierra?
Es tan sencillo como tener claro a lo que te debes: a la cartera o a la defensa de Ceuta, sus leyes y esos chicos que no son “ni nuestros” ni “vuestros”.







Es una parte del votante quien no los quiere, es por lo que una parte tambien de los politicos, en todo el mundo van detras del.voto, hagan lo que hagan seguiran viniendo, no solo niños, y los motivos son bien sabidos, ya no esconden la cabeza.