El asunto se ha tratado en el pleno. Allí, en ese foro en el que los políticos parecen reunirse para arreglar las cosas, se llegaron a dar incluso cifras. En cinco meses se han retirado en Ceuta más de 650.000 kilos de neumáticos. Se quitan y vuelven a aparecer. En mitad de una y otra acción les prenden fuego.
Un ejemplo lo tenemos en todo el entorno del Tarajal. La carretera que conduce a la ITV se transforma en pequeñas montañas de esos neumáticos abandonados hasta invadir las vías de tránsito de vehículos. No aparecen de la nada. Hay personas que llegan con sus coches a plena luz del día y los abandonan allí.
Eso es lo grave, que se trata de acciones que se cometen a los ojos de la ciudadanía. No hay ocultismo, no se actúa de noche… que va. No hay miedo porque no hay sanción.
Tenemos un grave problema medioambiental, pero más allá de abordarse en los inútiles foros políticos, no se adoptan medidas que sean eficaces.
Y así, se da pie no solo a quemas provocadas sino también a accidentes de circulación debido a la forma en que estos residuos se depositan.
En el pleno nos contaron que se iba a investigar lo que sucede, que si había contactos con Policía y Guardia Civil para intervenir. Mentiras y más mentiras. O, si quieren llamarlo de forma más dulce, incapacidad manifiesta para resolver problemas.
Ante eso estamos, porque si cualquiera de nosotros es capaz de detectar esa mole de ruedas, cómo no se puede montar un mínimo control para interceptar a quienes prácticamente a diario se dedican a dejar estos restos generando problemas para todos. Interceptarlos, sancionarlos y actuar con rigor para que, entonces sí, terminemos con este serio problema.






