Sociedad

38 años al frente de ‘Lencería Jen-grid’

Paqui Luque, de madre ceutí, abrió la tienda en la calle General Aranda, primero, y luego en la calle Solís para dedicarse a lo que le apasiona: la ropa interior

Paqui Luque Villalba lleva 38 años al frente de Lencería Jen-grid. De madre ceutí, la propietaria de la tienda nació en Tetuán y se crió en Barcelona. Vivió en la ciudad condal hasta que se separó de su marido. “Esto es más pequeñito, más recogido”, refiere Luque. Con dos hijas pequeñas, concluyó que Ceuta era un lugar donde iba a estar más cómoda.

Con dificultades para encontrar empleo, decidió emprender y apostó por especializarse en lo que más le gustaba: los productos de lencería. “Me encanta, esto es mi pasión. Me acuerdo en Barcelona, cuando era muy jovencita, con los primeros sujetadores que empiezas a usar, me acuerdo de ir a las mejores corseterías”.

Primero abrió el comercio en la calle General Aranda, al lado del antiguo Bingo, y hace poco más de 16 años se trasladó a la calle Solís. El nombre de la tienda combina el de dos de sus tres hijos, Jenyfer e Ingrid. Unos años más tarde dio a luz a un varón. En la tienda se pueden adquirir braguitas, sujetadores, fajas, ropa para dormir y de baño. Pero también hay artículos para caballeros como pijamas y calzoncillos, tanto slips como bóxeres. “El hombre también es agradecido”, añade Paqui, que afirma que los chicos también se ponen contentos cuando les saca una prenda bonita.

Luque se describe como una enamorada de su trabajo a la que le gusta dar con los tallajes que mejor se ajustan al cuerpo de sus clientes porque le llena ver la cara de alegría cuando algo les queda bien: “Me encanta lo que hago, me gusta la gente; me gusta hablar con ellas, asesorarlas, que se sientan bien en mi tienda, que se sientan con confianza. A mí no me importa si está rellenita, delgadita, si tiene más pecho o menos”. “Para mí, no hay pecho complicado”, zanja.

Con la llegada de la pandemia, confiesa la experta lencera, tiene aún mucha mercancía almacenada. “Yo no vendo lo que vendía, ni mucho menos. No porque el cliente no quiera comprar, el cliente viene y te dice: ‘Paqui, este año en vez de comprarte dos bañadores, me voy a llevar solo uno”, explica. “Yo tengo marcas muy buenas –dice mientras señala las estanterías–, quiero decir, que aquí hay un dinero. Pero ya no se vende como antes”, lamenta. Una situación que Paqui Luque señala como generalizada porque la crisis ha afectado al bolsillo de los ceutíes.

Luque se muestra deseosa de asesorar a nuevos compradores y de que lleguen los artículos de baño, por los que ya le han preguntado algunas conocidas. “Tú al cliente ya lo conoces, es como si fuera tu vecino, vas por la calle y dicen: ‘¡Adiós, Paqui! Y ¿has traído esto? ¿Has traído lo otro?”.

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