El pasado julio, con motivo del anuncio del retraso en la puesta en marcha del Plan de Empleo, ya advertimos del grave problema por el que iban a atravesar los colegios. Sin personal, será difícil que puedan ponerse en marcha algunas de las actividades promovidas por los centros. Pero lo más grave llega cuando ese déficit afecta a centros a los que asisten niños con necesidades especiales, que van a estar carentes del número de profesionales necesario para atender a los alumnos. Es decir, los colegios abrirán sus puertas sin la garantía de disponer del personal para poder prestar los servicios en condiciones. Y ante esta alerta trasladada por los sindicatos y por los propios padres, la Administración calla. Nadie se hace responsable ni da una explicación de un retraso que va más allá de la incertidumbre política que atraviesa el país. Tampoco se adoptan medidas paliativas para solucionar asuntos de gravedad como el que ya ha denunciado el colegio de Educación Especial de San Antonio, que afectará directamente a un alumnado que va a ser el eslabón más débil de toda esta cadena de despropósitos.
Sí, siempre pagan los débiles, siempre pagan aquellos que, sin tener culpa, se ven con sus derechos arrebatados y con sus aspiraciones mermadas. Nadie habla, quizá por una vez sientan vergüenza.







El problema es que a los de siempre, a los que tienen la culpa de todo, a los malos políticos de hoy día no les importa lo más mínimo estas criaturas que lo único que necesitan son unas manos que les ayudan a poder hacer lo que el resto podemos hacer por nosotros mismos.
Pero eso sí, que salgan en la foto para que el resto de ciudadanos veamos el gran apoyo existente por su parte. Pues menos fotos y más implicación. Sólo pido a quien tenga competencias en ello que vaya al colegio San Antonio y que conviva con sus alumnos y profesores tan solo una jornada lectiva, una sola y podrá comprobar que no se piden lujos, sino cubrir necesidades mínimas.
Que sentiría yo, si no pudiese beber agua por mi mismo? Que sentiría yo, si no pudiese ir al baño por mi mismo? Que sentiría yo, si no pudiese comer por mi mismo? Que sentiría yo, si no pudiese andar por mi mismo? Que sentiría...?
Pues esos alumnos y alumnas también sienten y tienen sentimientos. Yo, personalmente, lo pude comprobar porque yo, sí estuve allí y lo sentí junto a ellos.
El problema, es naturalizar la cobertura de plazas estructurales con el plan de empleo.