A continuación, voy a ofrecer una lectura de lo que puede estar pasando en nuestro interior ante una situación mantenida de incertidumbre, preocupación, impotencia, o dificultad en general.
Lo primero que debemos saber es que la salud mental está afectada, o condicionada, por factores genéticos, aunque también por causas ambientales, o del entorno.
Si hacemos una lectura positiva de la salud mental, si ésta se manifiesta como bienestar, encontraremos todos aquellos condicionantes que hay que preservar, o potenciar.
En este turno, yo destacaría un factor clave: la normalidad, la predicción. Solo una experiencia vital predecible puede ocasionar una salud mental placentera, y en plenitud.
Si ponemos el foco en el malestar psíquico, y observamos sus causas, tendremos el detalle de lo que hay que resolver, recuperar, o transformar.
En efecto, si estresamos la situación de bienestar, aparecen los pensamientos repetitivos, la pérdida de concentración, la sensación de peligro o alerta.
En las emociones: miedo, ansiedad, culpa, irritabilidad, agotamiento.
En la física del cuerpo: mal sueño, cansancio, dolor de cabeza, malestares digestivos, o cambios en el apetito.
Estos desajustes en la función mental, o corporal, no son necesariamente el origen de un trastorno mental desde el punto de vista médico, pero sí tensionan los marcadores del equilibrio, y hacen de la salud mental un estado débil y quebradizo.
Como suelo decir, no hay que esperar a que la salud mental se manifieste como problema para actuar sobre ella. Si esperamos a que germine la gravedad, todo se vuelve complejo e inabarcable.
Lo más eficiente y fecundo es cuidar y mantener la calidad de nuestra salud mental, tal como si fuera un bien escaso.
Y desde Acefep damos una serie de recomendaciones: intentar mantener horarios de sueño y descanso; caminar o realizar algo de actividad física; salir de la exposición constante a las noticias; beber y alimentarnos con regularidad; poner límites al consumo de redes sociales; evitar utilizar el alcohol u otras sustancias como forma de respuesta; hacer pausas, saber parar.
Muchas veces sentimos que el camino se acaba, y que la confusión nos impide orientar nuestros pasos.
Entonces, la esperanza se transforma en una tabla de salvación con que vencer a la tempestad.
Tan solo recordar que Ceuta tiene un referente en salud mental, Acefep, y que estamos para darle una nueva vida a esa salud mental, para implicarnos en cómo te sientes, para ofrecer un camino donde, antes, solo había maleza.






