EFE
La última crisis migratoria de Ceuta, registrada el pasado julio con la entrada irregular de decenas de miles de personas en la ciudad autónoma, volvió a situar a Nasser Bourita en el centro de las relaciones diplomáticas entre España y Marruecos.
El ministro marroquí de Asuntos Exteriores, que rechaza que se responsabilice a Rabat de lo sucedido, acaba de recibir nuevamente la confianza del rey Mohamed VI para continuar al frente de la diplomacia del país vecino.
Su continuidad en el nuevo Gobierno marroquí mantiene en primera línea a uno de los principales responsables de la política exterior de Marruecos, cuya gestión ha estado marcada por importantes episodios de tensión con España, especialmente por las crisis migratorias que han afectado a Ceuta.
La relación bilateral durante su etapa al frente de Exteriores ha atravesado distintos momentos de acercamiento y confrontación.
Uno de los episodios más significativos tuvo lugar en 2021, cuando la hospitalización en España de Brahim Ghali, líder del Frente Polisario y de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), desencadenó una grave crisis diplomática entre Madrid y Rabat.
Aquella situación coincidió con la entrada de unos 10.000 migrantes en Ceuta, un acontecimiento que puso a prueba las relaciones entre ambos países y situó nuevamente a la ciudad autónoma en el centro de la política exterior marroquí.
Tras superar aquella crisis, España y Marruecos acordaron una nueva hoja de ruta destinada a recuperar la cooperación bilateral.
En 2022, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, respaldó la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental, calificándola como la iniciativa "más seria, realista y creíble" para resolver el conflicto.
Ese acercamiento abrió una nueva etapa de entendimiento entre Madrid y Rabat, que también avanzaban junto a Portugal en los preparativos para la celebración del Mundial de Fútbol de 2030.
Sin embargo, la última crisis migratoria de Ceuta, registrada el pasado julio, volvió a quebrar la buena sintonía entre ambos gobiernos. La entrada irregular de decenas de miles de personas en territorio español reabrió las tensiones diplomáticas, mientras Nasser Bourita rechazaba atribuir a Marruecos la responsabilidad de lo sucedido.
Pese a las tensiones con España, Mohamed VI ha renovado su confianza en Nasser Bourita, que continuará dirigiendo el Ministerio de Asuntos Exteriores en el nuevo Gobierno marroquí.
El diplomático, de 57 años, ocupa una posición estratégica dentro del Ejecutivo, puesto que la política exterior constituye uno de los ámbitos reservados al monarca.
Exteriores forma parte de los denominados ministerios de soberanía, junto a Interior, Defensa y Asuntos Religiosos.
Burita es considerado uno de los principales ejecutores de las decisiones internacionales de Mohamed VI y una figura esencial en la defensa de los intereses diplomáticos de Marruecos.
El medio panafricano Africa24 lo ha definido como un político "Discreto, metódico y decididamente orientado a la proyección internacional".
Licenciado en Derecho, Nasser Bourita es diplomático de carrera y carece de afiliación política.
Habla árabe, francés, alemán e inglés, además de contar con conocimientos de español, un idioma especialmente relevante para las relaciones con España.
Antes de alcanzar la jefatura de la diplomacia marroquí, desarrolló parte de su carrera en las embajadas de Marruecos en Viena y Bruselas.
También ocupó diferentes responsabilidades dentro del Ministerio de Asuntos Exteriores, acumulando experiencia en los principales asuntos internacionales del país.
Quienes conocen su trayectoria lo describen como un "hombre de expedientes", especialmente atento a los detalles y al seguimiento de cada dossier.
Su presencia pública es limitada. Ofrece ruedas de prensa de manera puntual y concede pocas entrevistas, manteniendo un perfil alejado de la exposición mediática constante.
El propio ministro ha defendido que "la diplomacia marroquí se define por actos concretos más que por discursos o eslóganes".
Desde que asumió por primera vez la cartera de Exteriores, en abril de 2017, durante un Gobierno liderado por el islamista Partido de Justicia y Democracia (PJD), Burita ha impulsado una política exterior especialmente activa.
Uno de los principales objetivos de su gestión ha sido reforzar internacionalmente las posiciones de Marruecos respecto al Sáhara Occidental.
Entre sus actuaciones más destacadas figura su participación en el regreso de Marruecos a la Unión Africana en 2017, después de 33 años de ausencia.
Durante su mandato también se produjo la ruptura de relaciones diplomáticas con Irán en 2018.
Otro de los acontecimientos más relevantes fue la normalización de las relaciones entre Marruecos e Israel mediante los Acuerdos de Abraham de 2020.
Aquel entendimiento estuvo vinculado al reconocimiento por parte del presidente estadounidense Donald Trump, durante su primer mandato, de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.
Posteriormente, otros países, entre ellos Francia y España, respaldaron las posiciones marroquíes sobre el futuro del territorio.
El conflicto experimentó un nuevo avance diplomático en octubre de 2025, cuando el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó una resolución sobre la misión de paz en el Sáhara (Minurso), situando la propuesta marroquí de autonomía como opción central para alcanzar una solución al conflicto sobre la excolonia española.
Nasser Bourita es uno de los ministros más populares de Marruecos, junto a Fouzi Lekjaa, presidente de la Federación Real Marroquí de Fútbol y titular de Economía y Finanzas en el Gobierno presidido por primera vez por una mujer, Fatima Ezzahra El Mansouri.
Su permanencia al frente de Exteriores garantiza la continuidad de una línea diplomática estrechamente vinculada a las decisiones de Mohamed VI.
Para Ceuta, su continuidad adquiere especial relevancia por el papel que desempeña en las relaciones entre España y Marruecos y por las consecuencias que las crisis bilaterales han tenido sobre la ciudad autónoma.
La gestión de las relaciones fronterizas, la cooperación bilateral y las tensiones migratorias seguirán formando parte de un escenario diplomático en el que Nasser Bourita continuará siendo uno de los principales interlocutores de Rabat.
La novela corta La Loba, del escritor y periodista Abdelouahid Stitou, cuenta una historia que recupera…
El escritor e historiador Juan Eslava Galán ha puesto el foco en el futuro de…
Hay resultados que van mucho más allá de una posición en la clasificación. Son el…
La magistrada titular de la Plaza número 1 de la Sección Penal del Tribunal de…
Un total de 30 jóvenes de la Real Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de…
Tal y como ha informado el Ingesa, el Defensor del Pueblo ha dado por finalizado,…