“Todos los solicitantes pueden estar tranquilos porque nadie se va a quedar sin presentar su documentación. Eso quiere decir que nadie que cumpla los requisitos se quedará fuera del sorteo”.
Kissy Chandiramani coordinaba a primera hora de ayer, desde el despacho que ocupa desde hace apenas unas semanas, la primera jornada de la que era nueva etapa del proceso de adjudicación de las VPO de Loma Colmenar. El reloj había avanzado pocos minutos desde la apertura de las puertas y la nueva gerente de Emvicesa confiaba en que el día culminara bajo la tónica común de la normalidad. Bajo su supervisión, once empleados de la empresa pública. Todos ellos, de áreas tan disparos como Atención al Público, Contabilidad o Comercial, han sido movilizados con una misión idéntica: dedicarse en exclusiva a recibir a los solicitantes que desde ayer y hasta el próximo día 31 se acercarán hasta las dependencias del Ceuta Center para entregar un par de folios que pueden traducirse, en noviembre, en una vivienda protegida a precios reducidos. En la primera jornada se recopilaron más de 500 instancias y el ritmo, una vez pasado el arreón inicial, decaerá presumiblemente en el tramo final. No obstante, Chandiramani confirmaba ayer a El Faro que, en caso de ser necesario, el último día (el viernes 31) se habilitarían incluso más horas para que los rezagados pudieran formar parte del listado final de candidatos. No habrá, advierte la gerente de la empresa pública, extensión de días en el calendario porque las bases del nuevo proceso de adjudicación, las mismas que publicó el Boletín Oficial de la Ciudad el lunes, marcan de forma clara y taxativa que la recogida de documentación no puede prolongarse más allá de los diez días contados desde ayer lunes, el primero posterior a la aparición del documento. El sábado 25, no obstante, sólo habrá turno de mañana (9:00 a 13:00). La palabra más repetida ayer por Chandiramani era “tranquilidad”. Lo había podido constatar personalmente en los primeros minutos, con los solicitantes ya desplegados frente a las mesas de los funcionarios aportando documentos o resolviendo las últimas dudas antes de recibir el número que aparecerá en la bola del sorteo. “Va todo además muy rápido porque es un proceso muy sencillo. Pedimos sólo unos datos muy esenciales porque el grueso de la información ya la tenemos aquí, en Emvicesa. No hay que olvidar que una de las exigencias para participar es estar inscritos con un mínimo de tres meses de antigüedad en el Registro de Demandantes, así que esos datos ya los conocemos. En caso de resultar adjudicatarios es cuando reclamamos toda la documentación restante en un trabajo a posteriori”, aclara. En el primer día “de prueba”, como lo definió la gerente, la exigencia marcada por la empresa pública es “la máxima transparencia”. La dirección de Emvicesa considera imprescindible que cale ese mensaje después de lo ocurrido en las últimas semanas. “Hay gente enfadada por el sorteo y gente encantada...”, reconocía ayer Chandiramani.
El Registro, ‘congelado’ hasta cerrarse el proceso
Emvicesa mantendrá cerrado el Registro de Demandantes de Viviendas de la ciudad –en el que tienen que estar inscritos por obligación todos los aspirantes a una VPO de Loma Colmenar o de cualquier otra promoción pública– hasta que culmine la adjudicación de las 317 viviendas. La empresa pública prefiere evitar problemas derivados de la confusión de fechas e inscripción y ha tomado la decisión de congelar, de forma momentánea, las nuevas incorporaciones a la base de datos. La empresa también recuerda que habrá plazos de alegaciones antes de la elaboración de la lista definitiva de participantes en el sorteo.






