Las mujeres de Sidi Embarek han sido protagonistas este viernes durante la merienda organizada por el presidente de la asociación de vecinos, Abdellah Mustafa, en el local social de Los Rosales debido a la ausencia de un lugar de encuentro similar en esta barriada.
La tarde ha estado marcada por la convivencia, la reivindicación y la alegría compartida entre mujeres jóvenes y adultas.
Un momento para las mujeres
La iniciativa ya se había tratado durante el desarrollo de una de las asambleas de la asociación de vecinos y Abdellah Mustafa se puso manos a la obra para hacerla realidad ya que “todas las actividades que se realizaban en la barriada iban dirigidas a jóvenes y niños”.
El objetivo principal era ofrecerles un espacio de encuentro, descanso y disfrute, ya que, hasta ahora, no habían encontrado un momento como este, sobre todo en invierno, época del año en la que la barriada de Sidi Embarek se ve atada de pies y manos debido a la ausencia de un local social.
Jóvenes con las abuelas del barrio
Durante la tarde, mujeres de distintas edades, desde jóvenes hasta las abuelas del barrio, han compartido una rica merienda cargada de sabores variados y unos batidos riquísimos.
Han conversado tranquilamente, se han animado con la música, han bailado, cantado y creado un ambiente festivo, cercano, cálido y de comunidad.
La música también ha sido protagonista gracias a la participación de un grupo de mujeres que ha animado el encuentro y ha contribuido a que la jornada quede para el recuerdo.
Todo en una semana
Abdellah ha destacado que la idea de organizar esta actividad no era nueva, sino que surgió de escuchar a las propias vecinas, ellas mismas manifestaron su deseo de realizar una merienda conjunta para convivir y pasar un ratito agradable en reunión.
“Queríamos hacer algo para las madres y las abuelas del barrio, porque también se lo merecen”, ha relatado el presidente de la asociación de vecinos de Sidi Embarek.
A pesar de las dificultades económicas y de la falta de confirmación de ayudas para actividades, la asociación decidió sacar adelante el evento en apenas una semana, así lo trasladó Abdellah.
Agradecimientos a Los Rosales
Este mismo ha querido agradecer públicamente a José Ríos, presidente de la asociación de vecinos de Los Rosales, por ceder el local social y facilitar que el encuentro pudiera celebrarse.
“Sin su apoyo no habría sido posible. Nosotros no tenemos local social y hemos tenido que desplazarnos a otro barrio para realizar un acto tan sencillo como tomar un té con pastas”, ha lamentado Abdellah, quien ha aprovechado la ocasión para reiterar la reivindicación histórica de Sidi Embarek: la necesidad urgente de contar con un espacio propio de convivencia, un local social propio.
Falta de un local social
Según ha explicado, la falta de un local social obliga a los vecinos a “exiliarse” a otras barriadas para poder reunirse, algo que considera incoherente con los discursos institucionales que hablan de fomentar la convivencia.
“Este acto es también un acto de rebeldía”, ha afirmado. “A pesar de no tener sitio, seguimos reuniéndonos, organizándonos y conviviendo, nosotros mismos nos sacamos las castañas del fuego”, reivindica Abdellah.
Sabores variados
La merienda ha incluido té, pastas, dulces tradicionales, saladitos de estilo moruno y una tarta, todo preparado con la intención de compartir un rato agradable.
El encuentro se prolongaría durante dos horas, tiempo suficiente para que las asistentes bailaran, cantaran, rieran y disfrutaran de un día diferente en su rutina.
Las propias vecinas han valorado muy positivamente la iniciativa. Nadia, una de las asistentes, ha destacado lo importante que resulta “salir de casa, reunirse y pasarlo bien, sobre todo con el frío que hace”.

Necesidad de un espacio de reunión
Otras mujeres han coincidido en que este tipo de actividades deberían organizarse con más frecuencia y han subrayado la necesidad de contar con un local social en su propia barriada para no depender de otros barrios.
Las jóvenes de Sidi Embarek también han participado en la merienda y han mostrado su satisfacción por poder compartir la tarde con vecinas de todas las edades.
“Hay muy buen ambiente, nos llevamos todas muy bien”, han comentado, insistiendo en que un espacio propio facilitaría mucho más la convivencia vecinal y facilitaría poder realizar más reuniones.
Símbolo de unidad
La merienda de este viernes no solo ha sido un momento para disfrutar de la comida o la música en reunión, también ha sido un símbolo de unidad vecinal y una llamada de atención para que las instituciones atiendan por fin una demanda que lleva años reiterándose.
Mientras tanto, las mujeres de Sidi Embarek ya han demostrado que, incluso sin recursos, ellas pueden alcanzarlo todo. Así han creado un ambiente familiar, alegre y necesario.






"Un acto de rebeldía, convivencia, agradecimiento, exigencias, ya está. " Yo no entiendo nada de que va esta noticia ni lo que se pretende con esta reunión.
Buena iniciativa ; os deseo continuidad y colaboracion grupal; saludos cordiales desde el otro lado de Melilla.