Muhamed, a la derecha
Detrás de cada menor no acompañado hay una historia en muchos casos de superación y supervivencia. La de Muhamed Said se ubica en Ceuta de 2017 a 2019, cumpliendo la mayoría de edad en nuestra ciudad, y después en Madrid, donde intenta cumplir muchos sueños rotos, por ejemplo el de ser peluquero, su gran pasión cuando estaba en Marruecos, que aún no ha podido llevar a cabo.
Al otro lado del teléfono, Muhamed cuenta con un español aceptable y que aún así está perfeccionando (lo está estudiando en la capital de España) su "sufrimiento" en Ceuta durante muchos y largos días, jornadas en las que "dormía en las piedras del puerto", donde esperaba cualquier momento para salir rumbo a la Península. Lo intentó alguna vez, aunque él recuerda en la que más cerca estuvo, cuando se subió "a un coche grande" y estando ya prácticamente en el barco "la Policía Nacional me vio y me quitó de allí".
Eso ya queda en el pasado, pero él quiere contar su historia para que se sepan los "sufrimientos" (una palabra que repite varias veces) por los que pasó. Cuenta este tetuaní que en 2017 se cansó "de no tener nada" en Marruecos y prefirió "buscar un futuro bueno" en España. Y lo hizo de forma legal, porque él se plantó en la frontera y andando cruzó a Ceuta portando su pasaporte. Tenía entonces 16 años y no avisó a su familia, consideró que no debía decirles nada a sus padres. Tras ello, "alguna vez" les ha llamado, estando en Ceuta como en Madrid.
Aquí estuvo dos años, hasta el 2019, en algunos momentos en la calle, otro en el centro de menores. Cuando cumplió los 18 años pidió asilo y se lo concedieron. Se fue a la Península con la ayuda de una asociación -no logra especificar cuál- y desde entonces está en Madrid, una ciudad en la que crece como persona. Ahora, explica, está haciendo un curso de fontanería, "aprendiendo muchas cosas", aunque su pasión es la peluquería, pero "al no haber curso" la dejó aparte. Quiere ganarse la vida trabajando y se intenta integrar en la sociedad, mejorando ahora su destreza con el idioma. "Estoy bien", dice para contrarrestar con lo "mal" que estaba en Marruecos. A él le va ahora bien, aunque el camino, en Ceuta, fue duro.
Su historia ahora la han difundido en un vídeo documental -llamado 'Última Frontera', de 'Menguante Films' que recorre las redes sociales y en la que con las escolleras de fondo -esas "piedras del puerto" que recuerda Muhamed- cuenta, junto a otros inmigrantes, sus recuerdos. "Hoy en día solo pienso en emigrar ahí, cambiar y mejorar mi vida y ayudar a mi familia", dicen algunos mientras ondea la bandera de España. "No puedo vivir en Marruecos. Me he ido a España y no volveré jamás", añaden entre cánticos en un documental en el que salen imágenes de Ceuta, especialmente de inmigrantes que deambulan por el puerto, aunque con imágenes que no corresponden a la actualidad.
"Tenemos derecho a buscarnos la vida, pero ellos [por la policía marroquí] nos pegan", dice uno. "Solamente quiero trabajar, ese es mi sueño", dice otro. Un tercero añade que "aconsejo a los jóvenes a que vacíen Marruecos y se vayan a Europa".
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