Este 1 de noviembre será especial para todos aquellos civiles que pudieron jurar bandera a bordo del buque Castilla. Fue un momento especial para ellos, pero también histórico. No siempre puede llevarse a cabo un acto así, una renovación de lo que es el compromiso y la lealtad con España.
El juramento de la bandera es toda una declaración de principios, una señal de respeto a lo que nos une, a una bandera que es la máxima representación de unidad y lealtad a este país.
Los civiles reunidos en el buque Castilla han sido los auténticos protagonistas de un acto que ha podido llevarse a cabo gracias a la colaboración entre la Armada y la Ciudad.
Este tipo de actos, que además sirven para unir más aún esos lazos entre sociedad civil y Fuerzas Armadas, deben repetirse con mayor asiduidad en una Ceuta española en donde el amor y vinculación que se tiene con el Ejército es mayúsculo, además de la identidad de pertenencia a España.
Se eligió un día festivo y se cumplió con el protocolo en una jornada en la que quedó claro el compromiso con la patria y la expresión pública de una lealtad pública e individual a España.
Deberían organizarse otras juras con mayor accesibilidad y extensión para que muchos ceutíes que se quedaron con ganas acudan a la misma.






