Categorías: ColaboracionesOpinión

Modas de sangre

Cuentan las crónicas que las prendas hicieron su aparición hace unos 40.000 años en mi/nuestra África, cuna de la Humanidad. Es entonces cuando nuestros ancestros empezaron a unir pieles con agujas de hueso para confeccionar ropa que se ajustara al cuerpo. Ya en el Neolítico hay evidencias de dibujos de prendas destinadas a la protección del ser humano, combinando las ya mencionadas pieles y algunas plantas.

Posteriormente, 5000 años antes de nuestra Era, en Mesopotamia se empieza ya con las técnicas de hilado de fibra animal, sobre todo lana. Al hilo de esto, y nunca mejor dicho, me pregunto qué pensarán nuestros patrioteros “defensores de Occidente contra la barbarie árabe” (da igual el lugar, más allá del Estrecho todo es “barbarie”) cuando leen que nuestros antepasados vienen de África, o que en Mesopotamia se tejía hace miles de años. Esta “chavalería” no nos gana para traumas, en fin…

Volviendo a lo nuestro, no es hasta la época a caballo entre la baja Edad Media y el Renacimiento cuando la moda empieza a tener una clara preponderancia de indicador de posición social. En el Siglo XIV empieza el “show” de las tendencias y la ropa deja definitivamente de utilizarse como un elemento protector para pasar a ser una pieza esencial del estatus.

Tras la Revolución francesa, la vestimenta deja de ser “pompadouriana” para pasar a ser mucho más cómoda, y Francia toma el liderazgo de lo que denominamos como “Haute Couture”.

En todo caso, la moda no es sólo una frivolidad y sí es un reflejo de los cambios históricos, económicos y sociales de cada época. Asimismo, tampoco debe considerarse frívolo el hecho de que la propia moda cree diferencias de estatus social Eso es tan patente como evidente.

Al margen de gustos, colores y supuestas innovaciones, la moda ha tenido un papel importante en fases emancipatorias. Así, el hecho de que tal o cual prenda o tendencia de moda no sea objeto de escarnio en la plaza pública es también algo muy importante.

Un simple ejemplo: hasta 2013, en Francia, la mujer no ha podido liberarse de la obligación legal de tener una autorización marital para llevar un pantalón según un decreto firmado en 1800. Ahí es nada. Aclaración, pues, efectuada.

Dicho lo cual, en el Siglo XXI la moda viene con el marchamo de la publicidad, difusión y venta en redes sociales. Se basa en una producción hiper masiva de prendas a muy bajo coste, elaborada con productos muy peligrosos para la salud, confeccionada por una mano de obra cuasi esclavizada y generando un problema medio ambiental mayúsculo.

Y en esas estamos. Bienvenido a la era de la “Fast Fashion”. Bienvenido a la “Moda de sangre”.

La sociedad de consumo, que nos ha hecho rehenes de sus interminables catálogos en línea, logra provocarnos esa descarga de adrenalina que procura comprar de forma compulsiva. En concreto, ropa.

Obviamente, a nadie, o casi, le importa cómo se puede comprar una camiseta por 7 euros o un vestido por 12…salvo a usted, claro, porque usted es un ser humano responsable.

Usted también sabe perfectamente, porque tont@ no es, que cuando alguien es capaz de vender una prenda a ese precio aquí, es que allí el coste de producción es ínfimo.

Usted también sabe, y precisamente por eso no compra en las tiendas que viven de la Fast Fashion, que hay millones de niñ@s y adolescentes que trabajan por 11 CÉNTIMOS DE EURO LA HORA, con jornadas de 75 HORAS SEMANALES en régimen de esclavitud.

Las fábricas textiles de la India, Pakistán, Birmania o Bangladesh son ya los nuevos campos de concentración del Siglo XXI. Prohibición de salir de la factoría, ni siquiera en situación de enfermedad extrema. También conoce de las cero condiciones de higiene que rodean a esos crí@s y que su lugar de descanso, en la mayoría de las ocasiones, se encuentra en el suelo del taller bajo la máquina de coser.

La realidad es tan cruel y despiadada como elegantes y baratas son esas prendas de las conocidas cadenas de tiendas que, a su vez, se reagrupan un mismo grupo famoso de venta de ropa. Bien sabemos, lo reiteramos, que usted jamás compra en lugares como esos porque su conciencia no le dejaría en paz. Bien por usted. Gracias, igualmente, por esos millones de niños y niñas que viven bajo el yugo para que nos podamos dar el lujo de comprarnos ropa nueva cada semana.

La esclavitud es pues una vertiente de esta moda de sangre, pero no la única.

La otra problemática de la Fast Fashion es la contaminación.

Los datos son aterradores, y bien los conoce alguien como usted, siempre tan pendiente del planeta y del medioambiente como de la condición social.

Se estima que se producen anualmente unos 150 BILLONES de prendas, responsables de hasta el 10% de las emisiones mundiales de CO2 y generan toneladas de microplásticos. Al lavarse se liberan medio millón de toneladas de microfibras cada año que van a parar a los océanos. Esta cifra equivale a CINCUENTA MIL MILLONES BOTELLAS DE PLÁSTICO. Ahí es nada.

Pero hay más. La confección de cada camiseta necesita de 2700 litros de agua y la de un pantalón vaquero, 7500 litros del líquido elemento.

Sabemos que usted no necesita más datos porque los domina de sobras, pero el teñido y tratamiento de toda esta ropa es responsable del 20% de la contaminación industrial de agua limpia, eso sin contar con el coste medioambiental del tranporte y distribución de la ropa. Tal cualico.

Como todo es barato, todo es usar y tirar, el 60% de lo producido termina en incineradoras o en vertederos antes de cumplir un año y tan sólo el 1% se recicla para hacer ropa nueva. Brutal.

Mi Mañica preferida siempre aseguraba que mientras que el mercado fuese el rey, los pobres nunca iban a importar en ese palacio. Axioma.

Sabemos, lo decimos por enésima vez, que este escrito no va por usted, ya que jamás de los jamases participaría usted de esta masacre social y medioambiental. Tampoco lo haría de algo que reduce a mierda los derechos laborales de millones de seres que, dicho sea de paso, podrían ser sus hijos, sobrinos o nietos. Qué va, usted no es así. Imposible.

Tenemos muy claro que, al respecto de toda esa ignominia podemos contar con usted pero, por si acaso, una vez más, la reflexión es suya.

Entradas recientes

Iñigo Vicente, el mago de Derio que ilumina al Racing

Iñigo Vicente, jugador que se enfrentará el próximo domingo a la Agrupación Deportiva Ceuta, logró…

21/04/2026

La Ciudad inicia el desalojo de un puesto del Mercado Central

La Ciudad Autónoma de Ceuta ha acordado iniciar un procedimiento administrativo para el desalojo del…

21/04/2026

Publicada la resolución provisional de ayudas para el Instituto de Idiomas y Conservatorio

La Ciudad Autónoma de Ceuta ha publicado este martes 21 de abril de 2026, en…

21/04/2026

MGI abre nueva tienda en Ceuta con 300 regalos y precios que arrasan

La cuenta atrás ha comenzado y la expectación es máxima en Ceuta. La cadena Tiendas…

21/04/2026

Tres nuevas convocatorias de empleo público: estas son las plazas y requisitos

El Boletín Oficial de la Ciudad de Ceuta (BOCCE) ha publicado este martes, 21 de…

21/04/2026

Le piden prisión tras engañar con el seguro de un vehículo

La magistrada titular de la plaza número 1 de la Sección Penal del Tribunal de…

21/04/2026