Hay inquietud entre los vecinos de muchas barriadas ante la situación generada por las lluvias constantes de estos días y las que están por venir.
Hay zonas especialmente sensibles, que arrastran temores ya históricos, como sucede en San Amaro.
Desde hace muchos años sus vecinos han apuntado a las balsas de agua y al temor de que algún día causen un problema grave.
Están más llenas que nunca y como el miedo es no solo humano sino entendible, los que residen en este popular sitio de Ceuta decidieron salir a la calle y hacer lo que haría culaquiera, protegerse.
Ante hechos así, la Ciudad debe responder con agilidad calmando, aportando con rapidez datos, acudiendo a los barrios, estando con la gente.
No hay pausa, no hay fines de semana, tampoco descansos cuando se viven situaciones críticas como las de estos días.
A los vecinos, que quizá no tengan la información necesaria ni el acceso a muchos datos, hay que conocerlos, reunirles y estar a su lado para que reciban ese calor que es lo único que puede calmarlos. Hace falta estar más en la calle que en los despachos. Todavía quedan días.






