En el primer día en el que uno podía dejar la mascarilla en casa para pasear por la calle, los ceutíes siguieron mostrando una actitud de respeto y de recelo, optando por seguir empleando el ya tradicional tapabocas que lleva siendo compañero diario desde la obligación de hacer uso de esa protección. La medida ha sido adoptada entre el miedo y la responsabilidad. Miedo porque el virus sigue presente, y responsabilidad porque la población se siente más segura con una mascarilla que, hasta la fecha, ha sido un ‘arma’ clave en la evitación de contactos. Ayer sábado 26, primer día de este inicio de ‘cierta libertad’ hubo parte de la población que quiso salir protegida como siempre mientras que otros optaron por aceptar una permisividad teniendo además como referencia los buenos resultados sanitarios que estamos teniendo en Ceuta. Cada opción es buena, pero siempre debe tenerse por delante la necesaria precaución para entre todos conseguir que finalmente esta batalla se gane y el número de contagios siga descendiendo hasta ir recuperando una parte de la normalidad que todos ansiamos.
Esa es la línea en la que se debe trabajar, responsabilidad, cuidado y seguir en la campaña de inmunización que tan bien funciona en nuestra ciudad hasta el punto de que vamos por delante de los datos de otras comunidades autónomas. Ceuta puede ver el final del túnel, puede tener esperanza pero siempre que todos nosotros pongamos de nuestra parte en que el proceso resulte y termine como debe ser, con salud.






