



Caras conocidas en el Hotel Tryp. Otras no tanto. Algunos dinosaurios hicieron su aparición para recordar que todavía están con el proyecto del PP. Los ‘de siempre’ junto a caras nuevas, apuestas del partido para buscar la regeneración.
El de ayer fue sin duda el primer gran acto político de un partido que ya ha comprobado la llegada de las elecciones. Sobre el calendario quedan algo más de dos meses. En la calle, hace tiempo que los ciudadanos vivimos sometidos a una dura precampaña.
La clave del éxito popular sigue siendo Juan Vivas. Así que ayer se evitaron discursos paralelos al del presidente u otras intervenciones. Vivas solo, delante de los asistentes, sin papeles, con el discurso en la mente y en el corazón, se dirigió a los simpatizantes populares con la cercanía, que ha sido el santo y seña de estos 14 años de gestión.
El salón, lleno, dejó a simpatizantes escuchando el discurso fuera de la sala prevista. Faltaron sillas, incluso como viene siendo habitual no hubo espacio suficiente ni para la prensa.
La conferencia protagonizada por Vivas no tenía como finalidad dar grandes titulares. Nada iba a descubrir en un acto que estaba pensado por y para reflexionar sobre todo lo que se ha hecho, conseguido y perfilado en estas legislaturas con dominio absoluto de los populares.
Se recordaron obras, se pasó página sobre hechos que ahora están en el recuerdo, como es el caso del abastecimiento de agua a Ceuta solo con las visitas del barco ya que no se había logrado la normalización de un suministro que hoy por hoy es una realidad. Se habló también de cambios. De los cambios logrados con la puesta en marcha de obras, o con la activación de los planes en barriadas que han conseguido atender las deficiencias en infraestructuras (algunas muy graves) que existían en la ciudad.
La tarjeta de presentación fue sencillamente esa. Sin promesas, sin ventas de humo, simplemente aludiendo a lo logrado, a lo que cualquier ciudadano puede ver, a cómo se ha podido superar una crisis sin que la Ciudad se derrumbara poniendo en peligro a todos los que dependen de su buen funcionamiento.
14 años, 14 periodos de gestión con sus logros, también con sus errores, pero con la idea de seguir adelante con los proyectos. Mensajes, reconocimientos y alguna crítica dirigida a la oposición (sin citarla) definieron el primer guiño político del partido de la gaviota.






