La cotylorhiza tuberculata es tan solo una de las medusas que han aparecido este año entre las líneas de las noticias. Sin embargo, la que realmente tiene una mayor presencia en las costas de Ceuta es la Pelagia noctiluca.
Llegó hasta aquí para quedarse. Desde su primera aparición hace años, es la especie con más presencia dentro de las que coexisten en el entorno marino. Previamente, antes de su arraigo, la protagonista era la Aurelia Aurita, de la que incluso se avistaron plagas.
La que ahora impera en el hábitat tampoco ha estado exenta de episodios sobre población. Este año ha dado tregua y no se han detectado situaciones de este tipo, según traslada Óscar Ocaña, director del Museo del Mar. Este verano las playas rezuman un nivel demográfico dentro de la normalidad.
Lo que sí ha llamado la atención de muchos bañistas es la aparición de otras variantes dentro de este grupo de animales. Recientemente, el avistamiento de dos cotylorhiza tuberculata despertó curiosidad y preocupación.
Su desplazamiento hacia el litoral local es, en cierto modo, una cuestión fortuita. Más que un factor o un motivo detrás, en realidad, estas especies menos comunes en la zona emergen por el efecto del levante y del poniente.
Cuando se sucede este viento durante un tiempo y se da una alta concentración en el litoral marroquí del Mediterráneo, el poniente las conduce hasta la península de Punta Almina.
La causa responde más a un hecho circunstancial que a algún aspecto concreto. El poniente las introduce a través del Estrecho de Gibraltar y aleja a los ejemplares del litoral ceutí. El levante las acerca a la bahía sur.
La Pelagia noctiluca es una excepción dentro de la familia zoológica de la que es parte. “Tiene un desarrollo directo, pasando del huevo a la medusa, mientras que la gran mayoría atraviesan una fase pólipo unida al fondo marino”, explica.
“Otra peculiaridad es que en la fase juvenil presenta numerosas algas simbiontes microscópicas asociadas a los tejidos internos y, por lo tanto, se alimentan en cierta medida de los compuestos químicos que estas les proporcionan. De esta forma, los ejemplares de pequeñas dimensiones son mucho menos urticantes que los adultos que carecen de esta concentración y se alimentan exclusivamente de pequeños invertebrados y larvas de peces”, añade.
No se sabe a ciencia cierta qué es lo que determina si se produce o no una plaga de la Pelagia noctiluca. Lo que sí se tienen son los posibles factores que, combinados, derivan en un exceso de población.
El registro de datos sobre las condiciones del medio marino que bordea a la ciudad permite acercarse al por qué. A través de proyectos impulsados por la Autoridad Portuaria y el Museo del Mar, se conoce su estado físico y químico.
“Estos estudios indican que existen relevantes acontecimientos oceanográficos que proporcionan agua cálida a zonas profundas del litoral, al menos hasta los 40 metros”, señala Ocaña. “A pocos de la superficie la bahía sur, de la misma forma, eleva la temperatura media como mínimo un par de grados más durante los meses del verano y el otoño”, indica.
Este suceso por sí mismo podría ser una de las razones de la proliferación que puede llegar a darse en Ceuta. Este planteamiento parte de que, esta especie, cuenta con “una gran tolerancia térmica” y a que “se reparte ampliamente por la columna de agua”.
Sin embargo, esta tan solo es una parte de las posibles raíces de una plaga de medusas. Otros factores se añaden al mismo, en concreto, el exceso de nutrientes disponibles, una realidad que es resultado de la deforestación, y los vertidos fecales sin depurar.
Todo ello en su conjunto es una explicación plausible que dé sentido a los estallidos de estas especies cuando se producen. A pesar de que es una respuesta, solo puede saberse con exactitud qué se esconde tras una plaga si se efectúa una investigación a fondo sobre ello. La sobrepesca que repercute en tortugas laúd y peces luna también es un escenario a considerar. Son depredadores de plancton gelatinoso y, por tanto, lo son de las medusas.
Las redes de contención instaladas en las áreas de baño tratan de contrarrestar los sus posibles efectos, en especial, el de las molestas picaduras. Su eficiencia puede verse recortada por las corrientes y los vientos. Es decir, estos seres vivos tienen poca capacidad de desplazamiento, por lo que quedan a merced de ambos.
A ello se suma el hecho de que en Ceuta las mareas “son especialmente intensas y pueden alcanzar en algunas zonas del litoral 0.5 metros por segundo que afecta, como mínimo, en los primeros 30 o 40 de profundidad”, explica. “Cuando el viento es escaso, funcionan razonablemente bien, ya que impiden que penetren en las zonas de baño protegidas”, comenta
No todo lo que pulula por el agua son medusas. Existen animales parecidos a ellas que pertenecen a otros grupos. Es el caso de la Velella velella, de la que pueden darse concentracioens, o la Aequorea forskalea, que, al igual que esta, es hidroidea.
Ecuador ha iniciado una nueva etapa en sus relaciones internacionales con el objetivo de consolidar…
La Real Federación de Fútbol de Ceuta ha presentado oficialmente la Copa Autonómica RFFCE en…
El patrullero Medas ha concluido con éxito su reciente misión de vigilancia y seguridad marítima…
La Guardia Civil de Ceuta ha vuelto a destacar en el ámbito deportivo tras su…
Ceuta ha cruzado fronteras esta semana para participar en un torneo internacional masculino por equipos…
Las autoridades aduaneras de Tetuán (Marruecos) se han incautado de un lote de telas y…