EFE
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha difundido recomendaciones sobre eficiencia energética que afectan a los hogares de Ceuta, donde el gasto eléctrico también preocupa. En este caso tiene que ver con las neveras y su localización en la cocina.
Según el organismo, el consumo energético, la cocina, el frigorífico, la ubicación correcta y el ahorro doméstico revelan un patrón claro: muchas familias colocan la nevera en el lugar menos adecuado, lo que dispara el consumo y reduce la vida útil del electrodoméstico.
Los expertos sostienen que la posición del frigorífico en la cocina influye de manera determinante en su rendimiento, algo que la mayoría de usuarios desconoce.
El frigorífico es, con diferencia, uno de los aparatos que más energía demanda dentro de una vivienda. Funciona sin pausas y su capacidad para conservar los alimentos en condiciones óptimas depende de la temperatura interna, pero también de la temperatura exterior que le rodea.
La especialistas recuerdan que cualquier foco de calor cercano –desde un horno hasta una ventana soleada– obliga al motor a activarse con más frecuencia, lo que se traduce en un incremento directo en la factura eléctrica.
Un elemento que muchos consumidores pasan por alto es que la nevera, para mantener el frío en su interior, expulsa calor por la parte trasera. Si esta zona queda atrapada contra una pared o dentro de un hueco demasiado ajustado, el aire caliente no puede circular con normalidad, provocando que el motor trabaje por encima de lo necesario.
La acumulación de polvo o la falta de ventilación agravan aún más este problema, especialmente en cocinas pequeñas.
La OCU destaca varios errores habituales que conviene evitar. Uno de los más comunes es instalar el frigorífico junto a electrodomésticos que generan calor, como vitrocerámicas, hornos o microondas.
Algo similar ocurre cuando la nevera queda expuesta al sol directo durante varias horas al día. En esos casos, el lateral del aparato se calienta y la máquina tiene que compensar continuamente el aumento de temperatura.
Otro fallo frecuente es empotrarla en un mueble demasiado estrecho o apoyarla completamente contra la pared. Estas configuraciones reducen el espacio de ventilación y dificultan la evacuación del calor, un factor esencial para que el motor funcione con eficiencia.
Esta mala ubicación puede provocar incrementos de consumo que pasan desapercibidos para el usuario, pero que se acumulan mes a mes en el recibo.
Para que un frigorífico rinda de forma óptima, se recomienda cumplir tres criterios esenciales.
Además de la ubicación, la OCU recuerda que ciertos hábitos cotidianos también influyen en el consumo: no introducir alimentos calientes, evitar aperturas prolongadas, mantener una temperatura interior adecuada (unos 5 °C para la nevera y -18 °C para el congelador) y limpiar periódicamente la parte posterior del aparato para retirar polvo y suciedad.
Otro detalle relevante es la formación de hielo, ya que apenas unos milímetros de escarcha pueden aumentar el consumo energético hasta un 30 %.
En definitiva, mover la nevera unos centímetros o cambiarla de lugar puede marcar una gran diferencia en el gasto energético doméstico, un aspecto que cada vez preocupa más a los consumidores, incluidos los de Ceuta. Ajustar la ubicación del frigorífico no solo mejora su rendimiento, sino que también alarga su vida útil y reduce el coste anual de electricidad sin necesidad de cambiar de electrodoméstico.
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