Más del 90% de las actuaciones llevadas a cabo por los socorristas de Cruz Roja el pasado fin de semana en las playas ha estado relacionado con las negligencias cometidas por los propios bañistas.
De acuerdo con el estadillo de actuaciones facilitado por la entidad humanitaria, la práctica totalidad de las mismas se centró en advertir a bañistas que estaban arrojándose al agua desde las rocas o escolleras, a jóvenes que se tiraban de cabeza desde el foso, o a personas que se estaban bañando en el canal destinado a las embarcaciones, con el peligro que podía suponer para su integridad física. Todos los veranos sucede lo mismo. Cruz Roja hace públicas sus advertencias llamando la atención a los bañistas para que respeten ya no solo las mínimas normas básicas de comportamiento sino, también, el color de las banderas atendiendo así a las prohibiciones de entrada en el mar. Advertencias que caen en saco roto para un conjunto cada vez más amplio de la población que desoye esas normas incurriendo ya no solo en molestias a otros bañistas sino, también, en actitudes que pueden terminar poniendo en grave peligro sus propias vidas. Desde el pasado fin de semana se ha instaurado la vigilancia en las playas y la misma permanecerá durante todo el verano, siendo diaria y permanente solo en las playas de Chorrillo y Ribera, mientras que en el resto solo está presente los fines de semana y festivos, de acuerdo con el protocolo suscrito con la Ciudad Autónoma que se repite todos los veranos. Uno de los consejos que da la entidad humanitaria es que en caso de producirse una emergencia, mientras los socorristas estén desarrollando una intervención sanitaria, los demás bañistas deberían abstenerse de agolparse alrededor del accidentado ya que, invariablemente, esta masificación de personas entorpece la labor de los profesionales que atienden a esa persona. “Aunque se pueda llegar a entender que la presencia de todas estas personas podría basarse en la voluntad de ayudar, la mejor de las ayudas que los socorristas de Cruz Roja pueden recibir en esos momentos es tener alejados a cuantas más personas mejor, algo que facilitará su tarea. Además, la actitud de respeto por la intimidad de la víctima es fundamental ya que, además de estar imposibilitada por las razones que fueran, esa persona se siente objeto de curiosidad, algo que desde luego debe considerarse como muy desagradable”, expone la entidad humanitaria en un comunicado.





