“Tras las últimas lluvias se han detectado graves deficiencias en las aulas de sus hijos e hijas que pudiesen producir algún percance. Las clases quedan suspendidas hasta nuevo aviso. En cuanto sean reparadas dichas deficiencias, se les comunicará para que se incorporen nuevamente”, explica la nota en cuestión, que desató la indignación de las familias afectadas, no solo por los problemas de conciliación de la vida laboral y familiar que pueda acarrearles esta situación, sino también por el posible perjuicio escolar para sus hijos.
Las familias con hijos en el Ortega llevan desde 2010 protestando porque el crecimiento de su alumnado no se corresponde con una ampliación de sus instalaciones. Hace un año, ACC construyó cuatro nuevas aulas. Dos de ellas son las que ahora dan problemas.
El responsable de FECCOO, Antonio Palomo, criticó ayer que “nadie estamos a salvo de sufrir un imprevisto, pero aquí no estamos en una zona catastrófica, sino ante una catástrofe de gestión en la que se ha venido siguiendo la improvisación como única y nefasta política de construcción y mantenimiento de centros”.
Las familias afectadas tienen previsto acudir el lunes, como siempre, al centro. Si, como parece, sus hijos no pueden entrar, se dirigirán a la sede de la Dirección Provincial.
“Se repararán en cuanto no llueva”
El director provincial del Ministerio de Educación, Cecilio Gómez, aseguró ayer que las reparaciones en las aulas, “que todavía están en garantía”, se ejecutarán “en cuanto deje de llover, tal y como ya se ha exigido a la empresa constructora [ACC] para que se pueda restablecer la normalidad en el centro cuanto antes”. Gómez defendió como la única posible la decisión del director del colegio de pedir a los alumnos afectados que se queden en sus casas hasta entonces, ya que “no hay otro sitio para acogerlos”.






