Marruecos empieza a ver la luz al final del túnel tras un prolongado periodo de sequía que ha marcado los últimos años. El ministro de Fomento y Agua, Nizar Baraka, ha asegurado que las precipitaciones registradas durante este año han permitido garantizar reservas suficientes de agua potable y para riego durante un periodo de entre dos y cinco años.
La mejora llega después de que el país encadenara siete años de sequía, una situación que tuvo un fuerte impacto sobre los recursos hídricos y especialmente sobre el sector agrícola, uno de los pilares de la economía marroquí.
Las lluvias registradas en los últimos meses han supuesto un importante alivio para las reservas de agua del país y han permitido recuperar niveles que parecían difíciles de alcanzar hace apenas unos meses.
En declaraciones recogidas por el portal marroquí Le360, Baraka destacó que la situación del agua ha experimentado una mejora notable gracias a las precipitaciones acumuladas durante este año.
"Hay una mejora grande en la situación del agua en nuestro país gracias a las lluvias que hemos vivido este año", señaló el ministro, quien destacó que esta evolución permite garantizar tanto el abastecimiento de agua potable como las necesidades de riego para los próximos años.
El Gobierno marroquí ya había anunciado el pasado mes de enero que el país comenzaba a superar una de las peores etapas de escasez hídrica de su historia reciente. Según los datos oficiales, las precipitaciones registradas durante los cuatro meses previos alcanzaron una media de 108 milímetros, lo que representó un incremento del 95 % respecto al mismo periodo del año anterior.
Esta recuperación ha permitido revertir parcialmente los efectos de una sequía que se prolongó entre 2018 y 2025 y que afectó especialmente a la agricultura y al almacenamiento de agua en los embalses.
Además de las lluvias, el Ejecutivo marroquí ha destacado la importancia de las inversiones realizadas en infraestructuras hidráulicas.
Según explicó Baraka, Marruecos ha completado recientemente la construcción de ocho nuevas presas, que se suman a los 156 grandes embalses ya existentes en el país.
A ello se añaden 14 presas que continúan en fase de construcción y otras tres cuyo inicio de obras está previsto para este mismo año.
El ministro señaló que estas infraestructuras desempeñan un papel fundamental no solo para almacenar agua, sino también para mejorar la protección frente a posibles inundaciones.
Las nuevas instalaciones permitirán aumentar la capacidad de regulación de los recursos hídricos, un aspecto clave en un país que durante los últimos años ha sufrido importantes episodios de escasez.
Otro de los indicadores que reflejan la mejoría de la situación es el nivel de llenado de los embalses. Durante los peores momentos de la sequía, la tasa de ocupación de las presas llegó a situarse en apenas un 23,2%.
Actualmente, ese porcentaje ha aumentado hasta el 74,1%, una cifra que evidencia la recuperación experimentada tras las abundantes lluvias registradas durante los últimos meses.
La combinación de precipitaciones y nuevas infraestructuras permite ahora a Marruecos afrontar el futuro inmediato con una mayor tranquilidad en materia de abastecimiento, después de atravesar uno de los periodos de sequía más prolongados y exigentes de las últimas décadas.
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