Frontera e Inmigración

“¡Mamá te quiero!, ¡viva España!”

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  • Casi 500 personas pudieron cruzar a Ceuta por el vallado, por el mismo punto por el que lo han conseguido en los últimos meses otros compatriotas

  • Hubo heridos, tanto guardias civiles como inmigrantes, de los que llamó la atención los mensajes a sus madres

La madrugada volvió a ser complicada en la frontera. Complicada para los guardias civiles que prestaban servicio así como para los inmigrantes que, en un grupo numeroso, intentaban aproximarse al vallado. Seguían el mismo camino emprendido por sus compañeros en las últimas cuatro entradas importantes que ya se han producido: enfilando hacia la vaguada ubicada en el entorno de Sidi Ibrahim, en donde la vigilancia queda notablemente mermada. Casi 500 personas consiguieron cruzar a Ceuta reventando las puertas y, en algunos casos, trepando por el vallado.  Otros quedaron al otro lado de la valla y hubo casos de jóvenes enganchados a las concertinas o encaramados. El de ayer ha sido el segundo intento de entrada importante del año después del que se produjo en Nochevieja.

Varios de los inmigrantes resultaron heridos con diversas contusiones producto de la entrada; otros quedaron en el lado marroquí. Tres ingresaron finalmente en el Hospital y uno fue evacuado a la península por un traumatismo craneal grave. Dentro del CETI, el ERIE de Cruz Roja tuvo que atender a los que presentaban heridas de menor consideración. También hubo muchas bajas entre los agentes de la Guardia Civil. 15 acudieron a curarse a la clínica Septem y tres han tenido que causar baja, quedando uno de ellos ingresado en el Hospital con el brazo fracturado. Según el Instituto Armado fue una de las entradas más violentas producida, ya que se arrojaron piedras y palos para conseguir el pase. La valla fue el ejemplo de la desesperación sin que nada haya cambiado respecto a otras entradas, a pesar de los compromisos políticos de ofrecer más garantías en el blindaje de la misma.

El gobierno de Marruecos aseguraba ayer que la policía de su país había impedido la entrada de 250 personas más y que se habían producido treinta heridos, diez entre las fuerzas del orden marroquí y veinte entre los inmigrantes, que tuvieron que ser hospitalizados en esa localidad. Además, la policía marroquí arrestó a 110 personas, “entregadas a los servicios competentes de la policía para completar la investigación”, indicaron a través de MAP.

En Ceuta, conforme los jóvenes, algunos de ellos menores, iban cruzando el vallado, escapaban por todos los lados. Llegaban a una ciudad desconocida y, asustados, echaban a correr hasta que topaban con unidades policiales que se encargaban de ‘escoltarlos’ hasta el centro de estancia temporal. Intervinieron zetas del CNP, la UPR y todas las unidades de la UIP, ya que los GRS de la Guardia Civil habían sido desplegados en el paso fronterizo al objeto de evitar la entrada de un grupo mayor.

Por el monte, a la altura de la llamada curva de las viudas, por Juan Carlos I, Tejar de Ingenieros, Benítez... por distintos puntos de la carretera se podían ver grupos de jóvenes gritando Boza, Boza, o haciendo mención expresa a sus madres. Curiosamente eso fue una nota muy común ayer, las alusiones que los jóvenes hacían ante las cámaras de FAROTV a sus progenitoras, diciendo que las querían, haciendo mención expresa a que habían logrado pasar. Decían también que estaban muy mal en el bosque, sin alimento, sin agua, sin mantas para el frío y que llevaban tiempo esperando para cruzar. Pero hasta la pasada madrugada esto fue imposible. Había muchos jóvenes con banderas de distintos países, algunos fuertes y pletóricos, pero los había que casi no podían andar, con heridas, contusiones, casi sin ropa después de haberla perdido en la valla. Por el camino hacia el CETI podían verse zapatos, restos de ropa de todo tipo destrozada... un sendero que definía perfectamente lo que había pasado. En el CETI la Policía Nacional contenía a todos los llegados a las puertas del centro a la espera de que fueran atendidos por Cruz Roja.

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