Los vecinos de Ceuta han mostrado esta semana su malestar ante la ausencia de La Quiniela física, un hecho inédito para muchos ciudadanos que llevan décadas participando en este juego tradicional. La falta del boleto en papel ha generado sorpresa e indignación entre los habituales de las administraciones de lotería.
Según han explicado tanto apostantes como vendedores, el problema se debe a que el material físico de la quiniela ha quedado retenido en Aduanas, impidiendo su distribución normal en la ciudad. Esta situación ha provocado que, por primera vez en muchos años, no se haya podido sellar la quiniela de manera presencial.
Para muchos vecinos, especialmente personas mayores, la quiniela no es solo un juego, sino una rutina social ligada a la visita semanal al establecimiento de confianza. La imposibilidad de realizarla como ‘toda la vida’ ha sido percibida como una pérdida de costumbre y de trato cercano.
Quejas por la retención en Aduanas
Aunque existe la opción de realizar la apuesta de forma electrónica, no todos los clientes están familiarizados con este sistema.
Desde los puntos de venta aseguran que muchos usuarios han optado por no jugar esta semana al no disponer del formato tradicional, lo que ha supuesto una caída de ingresos. Además, consideran que no se ha ofrecido una explicación clara ni una solución rápida al problema.
Los vecinos critican que una gestión administrativa termine afectando a una tradición popular, reclamando mayor agilidad para evitar que situaciones similares se repitan en el futuro.
Reclamaciones y petición de soluciones
Ante este escenario, los afectados piden a las autoridades competentes que se aclare lo sucedido y se adopten medidas para garantizar la llegada puntual del material de juego a Ceuta. Consideran que no se puede normalizar la ausencia del formato físico.
Aunque la digitalización avanza, muchos ciudadanos defienden el derecho a elegir cómo participar en La Quiniela, sin que se les imponga una única vía. La brecha digital sigue siendo una realidad para parte de la población.
Mientras tanto, los vecinos esperan que la próxima semana la quiniela en papel vuelva a estar disponible y que este incidente quede como una anécdota, y no como el inicio de un cambio forzado en una tradición muy arraigada en la ciudad.






