• Contacto
  • Horarios de Barcos by Kikoto
  • Vuelos
  • Sorteo Cruz Roja
  • COPE Ceuta
  • Portal del suscriptor
miércoles 18 de febrero de 2026   
El Faro de Ceuta
  • Sociedad
  • Sucesos
  • Frontera
  • Justicia
  • Política
  • Cultura
  • Educación
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
No Result
View All Result
  • Sociedad
  • Sucesos
  • Frontera
  • Justicia
  • Política
  • Cultura
  • Educación
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
No Result
View All Result
El Faro de Ceuta
No Result
View All Result

Mala gente

Por Juan Luis Aróstegui
10/11/2016 - 08:50

Compartir en WhatsappCompartir en Facebook

La participación ciudadana en los asuntos públicos es un elemento clave para el correcto funcionamiento del sistema democrático. No es posible condensar en una papeleta de voto todas las opiniones de una persona sobre las infinitas cuestiones  (y preocupaciones) presentes y futuras que se puedan suscitar en la sociedad. La elección de  representantes es el mejor modo  (conocido) de articular la conformación de la voluntad colectiva; pero eso no implica la asunción de todas y cada una de las decisiones adoptadas con posterioridad. Esto es una obviedad. Por ese motivo, en las democracias de calidad se activan un conjunto de contrapoderes que intervienen de manera directa y permanente contribuyendo a orientar o corregir el rumbo de la acción institucional.

Esta consideración nos lleva a una primera conclusión muy frustrante: la democracia en Ceuta es de ínfima calidad. La participación de la ciudadanía es absolutamente insignificante en cualquiera de los ámbitos que se quiera observar. Este no es un hecho imputable a causas exógenas ni a los políticos (que está de moda) sino a los propios ceutíes. En nuestra Ciudad se dan todas las condiciones necesarias para participar activamente en la vida pública. Y sin embargo, a nadie le importa absolutamente nada. Podríamos avalar esta afirmación con dos casos de plena actualidad. Se han abierto recientemente dos debates públicos. Uno sobre el futuro de la economía de Ceuta, y otro sobre el PGOU (durante el periodo de exposición pública). No hace falta prodigarse en argumentos para justificar la trascendencia de estos asuntos para la vida cotidiana de todos los ciudadanos en un futuro muy próximo. La implicación del conjunto de la ciudadanía (y de sus asociaciones representativas) ha sido tan paupérrima que sólo se puede calificar de deprimente.

La segunda conclusión, esta inapelable, es que Ceuta es una ciudad de idiotas en el estricto sentido original del término (un idiota es una persona que se abstiene de intervenir en los asuntos públicos). Son muy escasas las personas que muestran interés por lo que sucede a su alrededor. A pesar de los múltiples y diversos conflictos de toda índole que nos acechan. Y esto nos lleva, indefectiblemente, a una controversia. ¿La indiferencia es éticamente aceptable?  Dicho de otro modo, una persona que “no hace nada”,  se puede considerar buena? Concebida la vida en sociedad como un conjunto de derechos y deberes internos y externos que vinculan a todos sus miembros, parece evidente que la “omisión” es una conducta que contraviene claramente el conjunto de las obligaciones. Cultiva el mal no sólo quien “hace lo que no debe”, sino también quien “evita hacer lo que debe”. Este principio moral se encuentra muy debilitado, de manera que la “cultura de la exculpación”, cada vez más extendida, limita la sanción a las “acciones” y no a las “omisiones”. Pero el hecho de que un egoísmo desaforado (refugio de la privacidad ordinaria) nos haya conducido a una laxitud de conciencia tan confortable como repugnante, no nos convierte en buenas personas, si no en malas personas disfrazadas con harapos morales de usar y tirar.

Por otro lado, esta inhibición generalizada, tan nociva y deleznable, contrasta con la efervescencia de las redes sociales en las que es fácil ver a una legión de descerebrados desatados, vomitando majaderías a modo de juicios críticos y valoraciones variopintas (en su mayoría destructivas). Curioso. Vivimos entre una masa de indocumentados incapaces, no ya de hacer alguna aportación a la sociedad de la que se sirven, sino de  sostener una opinión mínimamente solvente en un debate público; pero que se conducen  como si fueran preclaras eminencias de la ciencia. Ignorantes engreídos, orgullosos de su condición de zotes, que se sienten depositarios de la sabiduría popular. Ceuta no puede funcionar. Demasiada mala gente.

Related Posts

Barriada San Amaro 4

Crónica de una acera recuperada: el caso de un inmueble en San Amaro

hace 4 minutos
thiago-pitarch-jugador-real-madrid-familia-ceuta-debuta-champions

Thiago Pitarch, el jugador del Real Madrid con familia en Ceuta que debuta en la Champions

hace 39 minutos
huesca-reclamara-ceuta-danos-marcos-fernandez-1

El Huesca reclamará al Ceuta los daños ocasionados por Marcos Fernández

hace 1 hora
cuaresma-ramadan-coinciden-2026-caminos-fe-ayuno-reflexion

Cuaresma y Ramadán coinciden en 2026: dos caminos de fe, ayuno y reflexión

hace 1 hora
descuento-vivienda-bono-alquiler-002

Deducción del seguro del hogar en la Renta 2025: cómo desgravarse 1.350 euros

hace 2 horas
dimite-dao-policia-nacional-querella-agente-agresion-sexual

Dimite el DAO de la Policía Nacional tras la querella de una agente por agresión sexual

hace 3 horas
  • Grupo Faro
  • Publicidad
  • Contacto
  • Aviso legal – Protección de datos
  • Política de cookies
  • Política de privacidad
  • Política editorial
  • Términos de uso

Grupo Faro © 2023

No Result
View All Result
  • Sociedad
  • Sucesos
  • Frontera
  • Justicia
  • Política
  • Cultura
  • Educación
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
  • Horarios de barcos by Kikoto

Grupo Faro © 2023

No Result
View All Result
  • Sociedad
  • Sucesos
  • Frontera
  • Justicia
  • Política
  • Cultura
  • Educación
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
  • Horarios de barcos by Kikoto

Grupo Faro © 2023