Las calles que rodean el templo sagrado de la Comunidad Hebrea en Ceuta, la sinagoga, lucen desde ayer más que nunca tras el encendido de unas velas que marcaba el inicio de la fiesta del Janucá. Una celebración que quisieron trasladar a todos los ceutíes en un acto en la céntrica Plaza de los Reyes donde un baile organizado por María José Lesmes dio paso al encendido del gran Janucá que se instaló en la plaza ante la mirada de centenares de personas. Uno por uno, miembros de las diferentes asociaciones que forman parte del CERMI en Ceuta fueron encendiendo las nueve velas que simbolizan la luz y la lucha del pueblo judío mientras los usuarios de las entidades explicaban el significado de la festividad. La tradición judía habla de un milagro, en el que pudo encenderse el candelabro del Templo durante ocho días consecutivos con muy poco aceite. De hecho daba para un día y alcanzó para ocho.
Posteriormente, tras concluir el encendido, los presentes pudieron disfrutar de chocolate y dulces típicos y el portavoz de la comunidad, Jacob Hachuel, quiso explicar a todos los presentes que durante los próximos días, cuando observen en una ventana las luces del candelabro, se acuerden del sentido de esa luz que prenden los judíos que viven tras esa ventana y que quieren que irradie el resto de la humanidad. En Ceuta la comunidad está formada por unos 600 miembros que desde ayer disfrutan de esta fiesta. Todos los partidos políticos y asociaciones se han sumado a la felicitación.








