Categorías: Sucesos y Seguridad

Los pistoleros “confundieron” a Munir con otro

Munir E.G.M., vecino del Príncipe Alfonso de 20 años, falleció ayer a la 1.00 de la madrugada en el Hospital Universitario tras recibir dos balazos, uno de ellos en el tobillo izquierdo y otro en el corazón, el cual acabó con su vida. Sus seres queridos, quienes pasaron parte de la noche en el clínico de Loma Colmenar, amanecieron ayer agotados por la falta de sueño y la pena por la muerte de este “chico ejemplar”, como lo definieron quienes le conocían, “una pérdida de la que nunca nos repondremos”.

A primera hora de la mañana, todas las condolencias y pésames trasladados eran pocos para consolar a una familia herida que se merece el máximo respeto en unos momentos tan dolorosos como los que atraviesan estos vecinos de la Agrupación Este.
Algunos parientes y amigos, intentando sobreponerse de la tristeza, negaron que Munir fuera el verdadero objetivo de este nuevo ataque con armas de fuego. “Confundieron al chico con otra persona, fueron a por él por equivocación”, comentaron; “Munir nunca se metía en problemas”. Por tanto, esas balas realmente llevaban el ‘nombre’ de otra persona a la que, por motivos que se desconocen, están siguiendo.  
Quienes tuvieron algún contacto con el joven le describen como una persona afable que iba de su casa al instituto y, cuando salía al barrio, se sentaba con sus amigos en la peluquería. “No era de junteras raras”, concluyeron. Según algunos presentes, Munir se encontraba en la misma zona que esa otra persona por la que iban, que estaría sentado cerca de quien acabó siendo la víctima por error.
De las dos versiones sobre los trágicos acontecimientos de la pasada madrugada, una está protagonizada por cuatro pistoleros, todos ellos con el rostro oculto, al menos en dos casos con cascos de moto integrales, frente a la emboscada perpetrada por dos individuos que también escondían su identidad.
Según las explicaciones proporcionadas por los testigos, Munir se encontraba en su calle sobre la medianoche cuando dos agresores armados entraron en la misma desde la conocida como Plaza del Zoco. De forma simultánea, otros dos también portando pistolas aparecieron en el otro extremo de la calle, quedando el joven bloqueado entre ambos frentes. Una vez tuvieron a Munir acorralado, abrieron fuego sobre él con el fatídico desenlace por todos conocidos. Al menos, llegaron a escucharse diez detonaciones.
“Salió corriendo, como haría cualquiera cuando se da cuenta del peligro”, señalaron algunos familiares y amigos. Uno de los proyectiles impactó contra su tobillo izquierdo, como informó Ingesa en el parte emitido ayer. Un impacto que, añadieron los presentes, le desestabilizó en su huída cayendo en el suelo para quedar a merced del cañón de los pistoleros.
De inmediato, las personas en los alrededores acudieron a socorrerle, mientras los autores desaparecían en los callejones dejando la calle llena de casquillos que las fuerzas de seguridad se encargaron de recoger para su investigación. “Cuando lo recogimos del suelo, sangraba de forma abundante”, recordaron con dolor sus familiares.
La tardanza en la llegada de la ambulancia del Servicio de Emergencias Sanitarias del 061 obligó a quienes se encontraban junto a Munir a montar al joven moribundo en el vehículo de un particular y acudir hasta el Hospital Universitario, donde fue atendido hasta que falleció sobre la 1.00.
De las declaraciones de los vecinos del Príncipe Alfonso a este periódico solo se desprenden reproches hacia la administración ya que, sostiene, “tiene la culpa de que la barriada vaya a peor: hace falta policía por los callejones, no en los furgones estacionados al lado de la farmacia; tampoco hay trabajo y la gente tiene que buscarse la vida para salir adelante; hay vecinos que llevan cuatro años en paro y nunca les han llamado para un puesto de trabajo o a los planes de empleo”.
Al cierre de esta edición, la Jefatura Superior de la Policía Nacional no había emitido un comunicado oficial con el relato policial de estos trágicos acontecimientos, aunque ha abierto una investigación para esclarecer este suceso que acabó con la vida de un chico.

 

“¡Éste no es!”

En los callejones del Príncipe Alfonso ya se habla de que la barriada se parece cada vez más a una ciudad mexicana, tanto por la conflictividad de sus calles como por la circulación de armas de fuego utilizadas en actos delictivos o, como en el caso de Munir, para causar la muerte. Algunos testigos explicaron ayer que, tras efectuar algunos disparos contra el joven, escucharon como los pistoleros se gritaban entre ellos en árabe: “¡Éste no es! ¡Éste no es!”.
Las mismas personas consultadas ayer por este periódico se refirieron a estos individuos entre susurros como “sicarios”, es decir, asesinos a sueldo contratados por los autores intelectuales de los atentados contra personas para arrebatarles la vida.
“Hay casas en las que los padres no trabajan porque carecen de oportunidades laborales, y ahí aparecen los individuos que se aprovechan de estas circunstancias para ofrecer a los muchachos, por ejemplo, 500 euros por darle un susto a alguien o algo peor...”, susurraron en los callejones de la barriada. “Así te encuentras a familias sin ingresos con hijos que manejan  dinero”, lamentaron.
Detrás de algunos de los últimos altercados se encuentran jóvenes inexpertos en el uso de armas de fuego y que han consumido sustancias estupefacientes que les insuflan la osadía necesaria para cometer estas atrocidades a cualquier hora del día.  Tal y como ocurrió a finales de febrero y recogió El Faro, cuando varios pistoleros sembraron el pánico a primera hora de la tarde en la Plaza del Zoco disparando a diestro y siniestro, enloquecidos, descargando sus armas en paredes, vehículos y en dos jóvenes que fueron alcanzados por las balas. A esa hora, en la calle, había niños de corta edad jugando, de modo que también podrían haber acabado como víctimas inocentes de este descontrol armado.
A comienzos de este año, este diario dedicaba un artículo a la posesión de pistolas por parte de muchachos que hacen uso de las mismas para perpetrar robos o para la delincuencia violenta. “Las armas entran en Ceuta por Algeciras”, comentaron ayer fuentes conocedoras de este tráfico de armas.
Otros hablan de su llegada a la península en contenedores, que se descargan en Algeciras y luego son trasladadas a pie o en coches en los ferry hasta la ciudad. Incluso apuntan a poblados de Madrid donde, por 800 euros, se puede obtener una pistola ‘limpia’ con cuatro cajas de munición. Vías de entrada sobre las que se conversa en la barriada.
El Príncipe fue escenario este martes de otro incidente de características similares. Sobre las 15.30 horas, dos cuñados se dirigían al domicilio de uno de ellos cuando un individuo disparó a Nayim M., la bala atravesó el pantalón sin herirle y rebotó en una pared. Las esquirlas del proyectil se le incrustaron a su cuñado en el cuello. Unas 24 horas después, la UIR de la Policía Local detuvo a el Mape, quien huyó de la Policía Nacional con la connivencia de unas 40 personas que impidieron su detención, y al que le intervinieron armas y cartuchos.

 

Dolor y rabia porque el “muchacho es inocente”

La noticia del fallecimiento de Munir E.G.M. en Urgencias del Hospital Universitario generó una combinación de sensaciones entre los familiares y amigos que esperaban a conocer la evolución del herido. A pesar de los esfuerzos del equipo sanitario y no sanitario, la muerte del joven de 20 años se declaró sobre la 1.00 de la madrugada.
Los seres queridos del difunto estallaron en llantos y gritos de desesperación por la “injusticia” cometida por un grupo de desconocidos, mientras que otros fueron presa de la rabia. Entre los presentes, indignación porque le tuvo que ocurrir a un “muchacho inocente”, unas palabras que se repetían en los grupos que se formaron a las puertas de las instalaciones ubicadas en Loma Colmenar.
La afluencia de personas que tenían vínculos familiares o de amistad se prolongaron hasta bien entrada la madrugada. Los vehículos no dejaron de llegar hasta Urgencias bajo el control de efectivos de la UIR de la Policía Local y, al recibir la desagradable noticia, también de la UIP de la Policía Nacional, que acabó marchándose después de los primeros momentos de tensión.
Por otra parte, en la tarde de ayer se le practicó la autopsia a este vecino de Príncipe Alfonso, quien murió por las lesiones causadas por el impacto de bala recibido en el tórax.

 

La vivienda familiar en la Agrupación Este, en Príncipe Alfonso
Escenario de los tiros efectuados contra la víctima del último crimen con arma de fuego en el Príncipe. Al parecer, el joven intentó huir calle abajo. Arriba, fotografía de Munir
Momentos posteriores a la noticia del fallecimiento de Munir

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