Los judíos españoles, una comunidad que no supera los 45.000 fieles, celebran hoy sábado el Yom Kipur, el día del Perdón, desde el punto de vista religioso y espiritual la festividad más importante y solemne del calendario judío. Un día en el que los judíos de todo el mundo acuden a la sinagoga -en toda España apenas superan la treintena- para meditar, orar y solicitar el perdón por las faltas cometidas contra Dios, “contra nosotros mismos y contra el prójimo”, explicaba un portavoz de la Federación de Comunidades Judías de España.
“En este último caso, en el del prójimo, el perdón hay que recibirlo directamente de la persona agraviada. Yom Kipur proporciona la oportunidad de alterar la conducta y reajustar los valores”.
Ayer viernes, a la hora del ocaso, con la aparición en el firmamento de la primera estrella, daban comienzo las celebraciones del Yom Kipur, envuelto en una liturgia muy especial y tras una jornada en la que no se habrá trabajado y se habrá guardado ayuno, que concluirá cuando anochezca hoy sábado.
A lo largo de mañana, al igual que esta noche, los judíos acudirán a la sinagoga, los hombres vestidos con el tradicional ‘talit’, el manto de oración, símbolo de sencillez y pureza, para, entre otros ritos, cantar el ‘Col Nidré’, con el que se solicita la anulación de los votos no cumplidos.
Con el Yom Kipur terminan para los judíos los diez días de reflexión posteriores al Rosh Hashaná, el año nuevo, que dio comienzo el pasado miércoles 8 de septiembre.
El toque del ‘Shofar’, el cuerno de carnero, que marca también el final del ayuno, pondrá fin al Yom Kipur hoy al caer la tarde.
Aunque al finalizar las celebraciones en todas las sinagogas se ofrece a los fieles un refrigerio en el que no faltan los dulces, tan presentes en cualquier festividad judía, es en las casas donde las familias se reúnen en torno a la mesa para festejar que ha finalizado el Yom Kipur. Suele ser una ruptura ligera del ayuno, con platos tradicionales dependiendo del origen de cada familia: sefardí, askenazí.... La tradición habla también de sentar a las mesas a personas que están solas o que atraviesan dificultades económicas.
La primera comida suele ser particularmente alegre. Hay un sentimiento de gozo y alivio que viene de haber vivido una jornada de introspección y oración.
La comunidad judía española se concentra sobre todo en grandes ciudades, como Madrid, donde son unos quince mil, Barcelona, Sevilla, Málaga y Valencia, entre otras, aunque también son numerosos en las dos ciudades autónmas de Ceuta y Melilla.
Es un una comunidad muy variada, desde el punto de vista sociológico, y plenamente integrada en la sociedad española, explicaban desde la Federación de Comunidades Judías de España.
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